El inmediato inicio de las obras en el chalé de los Dominicos permitirá abrir el nuevo albergue de peregrinos en enero
17 años después de abrir en la calle de San Pedro Mestallón, en marzo de 1993, el Albergue de Peregrinos se trasladará en
enero a Juan Escalante de Mendoza, donde un chalé propiedad de los Dominicos colgará el cartel de alojamiento el primer día de 2010. Pero, para llegar hasta allí, el camino ha sido largo.
Hace tres lustros, y en Año Santo, Oviedo se incorporó a la red de ciudades con albergue, con 200 visitantes en sus primeros 12 meses de hospitalidad. Pero, desde entonces, la cifra de pernoctaciones se ha multiplicado también por 12: en 2008 fueron 2.380 caminantes, y este año ya van 2.400. Aunque «no es como en verano», en temporada baja se llena.
El presidente de la Asociación Asturleonesa de Amigos de Santiago, José Luis Galán, cuenta que en los meses estivales «mandamos a pensiones y hostales a 15 o 20 todos los días», porque no hay espacio allí. Y eso que duermen donde pueden. El albergue tiene ocho literas dobles, es decir, capacidad para 16 personas, pero «llegan a dormir hasta 25». En sacos, esterillas que tienden en el suelo, en sillones: «En todo lo aprovechable», resume.
Galán asumió el cargo del fallecido Rodrigo Grossi, y con él, su vieja y persistente reivindicación: un albergue más grande, digno de la etapa del Camino que constituyen Oviedo y su Catedral. Dentro de poco será una realidad.
La próxima semana comenzarán las obras de rehabilitación del chalé en el entorno de El Campillín. Costarán unos 13.000 euros, según apuntó el concejal de Patrimonio Iván de Santiago, al margen del alquiler de 1.800 euros mensuales que el Consistorio pagará por el edificio.
La capacidad se duplicará: 35 plazas, que pueden aumentar hasta 40. Las literas se colocarán en las habitaciones que ya tiene el chalé. Seguirán, como hasta ahora, durmiendo mujeres y hombres juntos, pero dispondrán de más baños con duchas -sólo hay dos-, comedor y sala de estar, algo de lo que carece ahora y que, en ocasiones, obliga a los responsables a trasladar sus reuniones a una cafetería para ceder espacio.
También ampliará su horario. Abrirá a las tres -en lugar de a las cinco- y hasta las diez, y un responsable permanecerá allí durante la noche. Ahora se va a las ocho de la tarde y deja unas llaves para que los peregrinos se organicen. A partir de enero, dormir en Oviedo les resultará más fácil.
Fuente: elcomerciodigital.com