Antonio Catalán (Corella, Navarra, 1948) está a punto de celebrar sus bodas de plata con el Camino de Santiago. El empresario, creador de dos de las cadenas hoteleras más importantes del país (primero NH y actualmente AC), recorrerá en bicicleta la Ruta Jacobea por vigésimo quinta ocasión sin interrupción el próximo 27 de junio. Lo hará con un grupo cercano al centenar de personas y pernoctando cada una de las seis jornadas que emplearán para cubrir más de 800 kilómetros en hoteles del grupo AC Hotels by Marriott.

Entre estos peregrinos tan especiales se encuentra en esta ocasión -ya por segunda vez- Arne Sorenson, presidente de la cadena internacional de hoteles de lujo Marriott, que posee el 50 % de AC. Porque, como sostiene Catalán, el Camino «tiene una magia» que es contagiosa.

– ¿De dónde arranca la experiencia? ¿Por qué comenzó a hacer el camino?

– Comencé cuando aún no había peregrinos, porque a una de mis hijas, cuando tenía dos años, le pasó su madre con el coche por encima. La reventó, pero salió adelante, y yo hice la promesa. Con cinco amigos, arrancamos el primer año.

– ¿Y cómo fue?

– La verdad, para mí fue bastante duro porque me rompí los ligamentos de una rodilla, antes de llegar a León. Me inyectaban… El médico me decía que lo dejara, pero me negué. Le expliqué que tenía que llegar, que era una promesa. Y medio con una pierna, llegué. Hecho polvo, pero llegué (ríe). A partir de ahí, primero en la época de NH y ahora con AC, de alguna manera lo institucionalizamos.

– ¿Qué tiene de especial este año, aparte de lo redondo de la edición?

– Siempre es un reto. Pero este año, que ciertamente es tan especial, viene gente de todos los sitios, empresarios, deportistas, directivos de Marriott Internacional… La presidenta en Europa, el presidente mundial, Arne Sorenson, que ya vino dos veranos atrás y que se trae a unos cuantos más de Estados Unidos con él… También estarán en el pelotón venezolanos, que son socios nuestros por aquellas tierras. En total haremos la ruta un grupo de unas cien personas, en bicicleta algo más de 60.

– ¿Cuál es la logística? ¿Cómo cubren las etapas?

– Comenzamos el sábado 27 en Corella, en Navarra. Yo soy de allí. Hay bastante ambiente. Son los mismos kilómetros que saliendo de Roncesvalles. Hay algunas zonas en las que nos salimos del camino porque es imposible ir con un equipo de tanta gente por carreteras generales. Son seis etapas, para concluir el 2 de julio en el Obradoiro, con una misa. Estamos «negociando» que pongan en marcha el botafumeiro porque a los americanos que vienen les hace una tremenda ilusión.

– Después de kilómetros de pedaleo, a descansar en sus hoteles…

– Sí. Las seis etapas están estructuradas para ello. Puede servir de guía para aquellos que quieran lanzarse a esta aventura en bicicleta, sin renunciar a la comodidad. Se sale del AC Hotel Ciudad de Tudela y se llega al AC Palacio del Carmen Hotel, Autograph Collettion. La última etapa es la más dura de todas.

– Veinticinco años ininterrumpidos son muchos. ¿El secreto?

– Ir a Santiago para nosotros es lo más (ríe). Es curioso, porque la gente que viene tiene un perfil diverso, pero son altos ejecutivos que se quedan enganchados a la magia de la ruta.

– ¿Cómo lo explica?

– Cuando le preguntas al presidente de Marriott te dice que si tuviera que quedarse sin vacaciones, lo único que haría sería el Camino de Santiago. Y lo explica en el sentido de que es «volver a la realidad». Los que estamos fuera del mundo, con chófer, etc. vuelves a la tierra, al esfuerzo, al deporte. Es mágico. Porque este grupo no es que sea muy religioso… La mayor parte oye solo estas dos misas al año.

Leído en La Voz de Galicia