Dos chicos, en las literas del albergue :: Albergues del Camino de Santiago

Dos chicos, en las literas del albergue

Cuentan los peregrinos que durante las etapas conocen personas con las que entablan amistad. Una relación que les puede unir tanto que llegan a compartir varias etapas. A lo largo de estas conversaciones, nadie pregunta el motivo por el que han emprendido este viaje, ya que esta razón es muy personal y pocos la quieren decir.

Pero no solo surgen amigos caminando, en los hospedajes también se pueden conocer a muchas personas, ya sea en las habitaciones, en el comedor o en el lavadero. Todos estos espacios, y otros tantos, los deben de tener las próximas instalaciones en las que se instale este alojamiento en Oviedo. El Ayuntamiento sacó a finales de mayo el concurso para la contratación y espera licitarlo por 38.000 euros al año.

Uno de los requisitos que se incluyen en los pliegos de contratación es que haya conexión telefónica e internet. Uno de los inconvenientes de la actual sede, en el Seminario Metropolitano, es que no dispone de conexión inalámbrica, necesaria para «hablar con mi familia y también para revisar las páginas web que incluyen ofertas de trabajo», destacó la italiana Lucia Piovesan.

Ella es la segunda vez que vive esta aventura. En 2014 realizó la ruta francesa y ahora ha emprendido el Camino Primitivo. Otro de los peros que pone es la «poca información en la calle» sobre dónde se sitúa este alojamiento. Una vez que lo encontró fue recibida por Pablo Alberto Sánchez, uno de los recepcionistas. Tras tomar todos sus datos, Sánchez le dio toda información sobre la etapa siguiente que suelen hacer los peregrinos después de pasar la noche en el hospedaje y que finaliza en Grado. Además, le indicó que hasta hace poco tiempo en la capital moscona no había albergue, pero ahora sí. Después de explicarle todo al milímetro, la llevó hasta su habitación y le enseñó la sala-comedor, los baños y las duchas, y la capilla. Los peregrinos no solo pueden visitar zona, sino que pueden pedir que un cura acuda hasta el hospedaje si lo desean. Antes deben de hablar con Pablo, que les pondrá en contacto con el párroco. 

También echan de menos el wifi, las italianas, amigas y compañeras de ruta Alexandra Marchisio y Francesca. Para el primera, la conexión inalámbrica «no es de lo más importante, pero si necesaria». Una de las cosas positivas que destaca del albergue es el microondas. Le apetecía una sopa y en muchas instalaciones no existe este electrodoméstico. Cuando vio que había uno, no dudó ni un segundo y acudió al supermercado más cercano a comprar un sobre. Poco tiempo después, el pasillo central olía al caldo de Marchisio. También alabó que «haya agua caliente». Desde que emprendió la ruta en Irún el pasado 9 de junio se ha encontrado con hospedajes en los que se tenía que duchar con agua fría. Por todo ello, afirmó que le gusta el Seminario Metropolitano.

Tras una dura etapa, Francesca sudó la gota gorda por culpa del sol y luego se puso pingando debido a una fuerte tormenta. Cuando llegó al albergue tenía ganas de una ensalada. Rebuscó por todos los cajones y armarios del comedor un bol para poder echar la lechuga, el tomate, la cebolla,… No encontró nada. Acto seguido fue a ver a Sánchez y tras rebuscar un buen rato vieron que no había ninguno.

Desde Arles

En esta sala coincidió con el japonés Mitsuno Mano. Él lleva haciendo la ruta desde el 15 de abril e inició su camino en Arles (Francia). Ha pasado por las ciudades más conocidas y por los pueblos más recónditos. Asimismo, tiene en mente que una vez que llegue a la capital de Galicia seguirá su caminata hasta Lourdes. Allí cogerá un autobús y viajará hasta Gibraltar, donde planeará que partes del norte de África visitará. Mientras su sueño se cumple, manifestó que todos los albergues deben tener microondas y echa de menos una cocina de gas o una vitrocerámina, ya que señaló que muchas personas quieren cenar macarrones y en Oviedo no los pueden cocinar al no haber fuego.

Estos son cuatro de los veinte peregrinos que llegan al día al albergue de la ciudad. El presidente de la Asociación Asturleonesa de Amigos del Camino de Santiago, José Luis Galán, señala que el número de caminantes que el año pasado recorrieron Oviedo fue de 4.400 y espera que este año se supere los 5.000. Igualmente, indicó que «las condiciones del Seminario son suficientes», ya que los peregrinos «están encantados» con las instalaciones. Ahora mismo, hay capacidad para 51 personas y por el momento acoge a todos los caminantes que deciden emprender un viaje que les marcará de por vida o están de paso por la ciudad.

Leído en El Comercio