Reventados tras caminar desde Tui, algunos optan por un alojamiento privado, que es el doble de caro, para descansar

Peregrinos esperando la apertura del albergue de la Xunta de O Porriño :: Albergues del Camino Portugués

Peregrinos esperando la apertura del albergue de la Xunta de O Porriño

Muchos peregrinos que llegan a O Porriño se ven obligados a permanecer literalmente tirados en la calle porque el albergue público de la Xunta no abre hasta las 15 horas.

El establecimiento se encuentra en la orilla del río Luro junto a la senda por la que transcurre el Camino Portugués a Santiago. Al encontrárselo cerrado, algunos optan por buscar un alojamiento privado que cuesta, como mínimo, el doble que el público.

Ayer una veintena de peregrinos dormitaba en plena calle en el suelo y reponía fuerzas a la espera que de que el local gestionado por el Xacobeo abriese sus puertas. «Otros albergues, como el de Tui, abren antes. Nosotros llegamos ayer allí poco después de las 13 horas y ya estaba abierto, en cambio, aquí sigue cerrado», señalaba Gonzalo Guirao, un caminante murciano que había llegado ayer a O Porriño poco después de las diez de la mañana tras haber caminado desde las 6.45 horas.

Guirao confiaba en poder asearse pronto junto con sus compañeros de expedición y prepararse algo en la cocina, pero se vio abocado a desenfundar la barra de fuet y matar el hambre hasta las 15 horas

O Porriño registra un movimiento diario de unos 500 peregrinos, según estimaciones del concejal Orlando Márquez. Los que no han reservado se ven obligados a improvisar otro alojamiento o seguir caminando.

«Desde Tui hasta aquí el trayecto está muy bien, el problema es que al llegar hemos visto el albergue público aún cerrado y por eso hemos venido aquí», comentaban Rubén Redondo y Emilio José a las puertas del alojamiento privado denominado Camino Portugués. Ayer al mediodía estaba lleno, como todos los días desde hace tres meses. En temporada alta este albergue privado cuesta doce euros al día, el doble que el que gestiona el Xacobeo.

Jorge Freitas, un peregrino de Guimaraes, empezaba allí su peregrinaje a Santiago acompañado de su hija de corta edad. «Vamos a ir tranquilos», explicaba.

Claro que hay otras opciones asequibles que se pueden gestionar con anticipación. Es el caso de un grupo de 60 peregrinos de la diócesis de Alcalá de Henares que ayer optó por refugiarse en un polideportivo, ya que les permite estar todos juntos y convivir tranquilamente.

Leído en La Voz de Galicia

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