Albergue de peregrinos Gaia, Mansilla de las Mulas, León - Camino Francés :: Albergues del Camino de SantiagoUn millón de pasos. Estos son los pasos que, nos dicen peregrinos con muchos Caminos a su espalda, daremos si hacemos el Camino entre Roncesvalles y Santiago. Una cifra más que considerable.

La importancia del Calzado

De cualquier forma, hagamos el Camino que hagamos, y hagamos las etapas que hagamos, son nuestros pies, embutidos en un calzado, los que nos llevan de un lugar a otro, los que nos hacen ir avanzando poco a poco hacia nuestra meta.

Imagina, entonces, la importancia que tiene el llevar el calzado adecuado.

Todo aquel que ya ha hecho el Camino en alguna otra ocasión conoce la importancia de llevar un buen calzado y unos buenos calcetines.

El peregrino que realiza el Camino de Santiago no tiene que superar grandes desniveles ni enfrentarse a temperaturas extremas; lo que sí hace —y debe estar preparado—, es recorrer muchos kilómetros.


Elegir el calzado adecuado para el Camino

Dado lo que nos espera una vez comencemos, la elección del calzado también es tema vital a tener en cuenta durante la preparación de la ruta.

Esta selección dependerá de algunos factores a tener en cuenta como la ruta que hemos elegido y la época del año en la que la realizaremos, así como nuestras peculiaridades físicas y preferencias.

Lo primero de todo, algo muy importante, es no utilizar calzado nuevo, para así evitar rozaduras y ampollas; el calzado del Camino debe estar lo más adaptado posible al pie, al igual que el pie lo más adaptado posible al calzado.


4 reglas básicas para elegir el calzado: comodidad, ligereza, impermeabilidad y transpiración.

Existe unanimidad al considerar que el mejor calzado para realizar el Camino de Santiago es la bota de ‘trekking’, de media caña, ya que ésta aporta una gran sujeción al tobillo.

Es importante seleccionar botas con rebaje en la parte posterior de la caña, es decir, en la parte posterior del tobillo, para andar sin molestias.

La inclinación en la parte posterior de la caña permite mayor movilidad y evita roces en el tobillo.

Si bien en verano se puede utilizar algún tipo de zapatilla deportiva adecuada, también existen este tipo de botas de montaña más ligeras y transpirables para la temporada de calor.

Cuando seleccionemos el calzado, debemos tener en cuenta que tenga una suela dura y que no debe presentar una talonera demasiado blanda, ya que favorecería la aparición de lesiones, por ejemplo en el tendón de Aquiles. Si bien debe sujetar el tobillo, no se aconseja que ejerza demasiada presión, pues sería contraproducente.

La amortiguación es primordial y en las botas suele resultar de la unión de la plantilla de espuma de EVA termo-conformada y de la entresuela de EVA moldeada.

El piso es recomendable que sea de caucho carbono de doble densidad, aportando máxima adherencia y durabilidad.

Es importante que tenga un sistema de lazado que aporte buena sujeción y que la lengüeta esté acolchada para garantizar confort y nos permita avanzar con seguridad, protegiéndonos de golpes en el empeine.

Los refuerzos de caucho en puntera y talón también son recomendados, pues aportan seguridad en terrenos escabrosos y evitan que se deteriore la bota.

Para peregrinos que realicen el camino en invierno, aconsejamos que la bota incorpore membrana impermeable y transpirable.

Cuando el calzado incorpora membrana impermeable estaremos más protegidos en días de lluvia, pero pueden resultar más caluroso y transpirar menos si andamos en días de calor.

Eso sí, cualquiera que sea el calzado escogido, es de vital importancia abrochárselo de forma correcta a diario.


Zapatillas de deporte, no recomendables

No es recomendable utilizar en el Camino las zapatillas de deporte convencionales, pues no brindan la protección suficiente.

Suelen ser demasiado flexibles y, por lo general, la suela no ofrece suficiente amortiguación y agarre al terreno.

Sí que son adecuadas las zapatillas de trekking.

Las marcas especialistas en actividades al aire libre ofrecen modelos muy buenos que aúnan tecnología, comodidad al andar y máximo rendimiento.

Son adecuadas para quienes buscan libertad de movimiento, ligereza y transpiración, y perfectas para caminar, pues además de una suela duradera que brinda excelente tracción, incorporan plantillas extraíbles y entresuela de EVA que soportan y estabilizan la pisada.

Al igual que en el caso de las botas, la impermeabilidad es un factor a tener en cuenta si emprendemos el camino en invierno.


Calzado auxiliar

Es conveniente incorporar al equipaje otro tipo de calzado para los momentos de descanso: zapatillas o sandalias son una buena opción para relajar y refrescar los pies fatigados por el esfuerzo.

Las sandalias multifuncionales están desarrolladas para brindar frescura y comodidad. Son un complemento perfecto, ya que pueden utilizarse en verano en algunos tramos del camino y también resultan perfectas para descansar después de un largo día de caminata.

Y unas chanclas, imprescindibles para utilizar en las duchas de los albergues, además de que pueden ser el calzado de descanso en los días más veraniegos.


Los calcetines para el Camino de Santiago

Tan importante es acertar a la hora de elegir el calzado adecuado como los calcetines para el Camino.

Sirve de poco hacerse con el mejor calzado si los calcetines no garantizan que los pies afrontan cada etapa adecuadamente.

Aquí traemos una serie de recomendaciones sobre qué calcetines usar para el Camino de Santiago, sobre todo en cuanto al material a elegir, que es el que marcará la diferencia entre los distintos tipos de calcetines.

Basta con deternerse un instante en el detalle de la composición que aparece en el etiquetado del producto.

  1. Calcetines de material sintético. El tejido Coolmax, es uno de los más recomendados, ideal para mantener los pies secos evitando la humedad. Olvídate del algodón o de la lana.
  2. Es recomendable que su composición también incluya lycra y poliamida que ayuden a conseguir un calcetín que se adapte perfectamente al pie y que se fije evitando posturas que puedan provocar heridas o rozaduras.
  3. Deben tener el talón y punteras reforzados. Es habitual encontrar calcetines especiales para este tipo de rutas que tengan la zona de las plantas acolchada.
  4. Unos buenos calcetines tienen que ser transpirables y evitar la excesiva sudoración y sensación de calor en verano y de frío en invierno.
  5. Calcetines con costuras protegidas o bien sin costuras. Actualmente no es difícil encontrar calcetines sin costuras, especialmente diseñados para rutas de trekking o senderimo que ayuden a evitar las rozaduras.

Es fácil encontrar este tipo de calcetines en tiendas de montañismo o senderismo.

Es importante probarse el calzado con el tipo de calcetín que vayamos a usar para caminar.

Tengamos en cuenta que un buen calcetín es primordial para conseguir el máximo rendimiento del calzado.


Recomendaciones adicionales

  • No estrenar el calzado en el Camino.
    Debemos asegurarnos de llevar el calzado nuevo durante cortos períodos de tiempo antes de ir a realizar el Camino de Santiago. Estarán adaptados a nuestros pies y evitaremos contratiempos eventuales, como las indeseables ampollas, que pueden surgir en los primeros días de uso.
  • Las dimensiones de nuestro pie.
    Debemos probarnos el número que calzamos habitualmente y uno más para comparar la comodidad y el ajuste entre uno y otro.
  • Cualquier desviación será una dolorosa tortura.
    Comprobemos que el talón esté bien calzado, que el dedo gordo no se monta en los demás y que el resto pueden moverse. Hay que probarse el calzado de los dos pies y elegir tomando como referencia el pie más largo.

Consejos prácticos para hacer el Camino de Santiago