La alimentación en el Camino de Santiago :: Albergues del Camino de SantiagoHaciendo el Camino de Santiago, en general estamos realizando un esfuerzo bastante mayor que en nuestra vida normal.

Quemamos muchas más calorías —lo que no no debe llevarnos a intentar aprovechar el Camino para perder peso—, por lo que debemos cuidar nuestra alimentación con seriedad, así como la ingestión de líquidos.


El desayuno

Posiblemente el mayor problema lo tengamos con el desayuno, pues aunque el albergue en el que hayamos pernoctado tenga bar, lo más probable es que se encuentre cerrado por la mañana, ya que acostumbramos a madrugar bastante, sobre todo en verano, para evitar las horas de más calor.

Por eso, salvo que el propio albergue ofrezca desayunos tempranos, o estemos en un gran pueblo o ciudad donde podamos encontrar algún bar abierto a tempranas horas, sería conveniente que nos aprovisionáramos el día anterior con algún brik de zumo, cacao, café o similar, y algún elemento sólido de nuestro gusto para tomar a primera hora de la mañana.

Si no desayunamos corremos el riesgo cierto de quedarnos sin fuerzas a los pocos kilómetros de marcha.

Un desayuno completo debería incluir alimentos como lácteos, cereales, pan, tostadas, fruta, zumo, queso, fiambres…


Durante la etapa

Para tomar durante la etapa debemos llevar alguna pieza de fruta, chocolate, barrita energética o frutos secos para tomar mientras caminamos.

Hay momentos de flaqueza en los cuales el cuerpo nos pide algún alimento y no queremos detenernos.


El almuerzo

A media mañana llega el momento de hacer una parada y descanso y tomar el almuerzo, bien con lo que compremos en alguna tienda, o bien en algún bar del Camino, donde podremos tomar un bocadillo, una tapa, un café o una infusión revitalizante.

Estamos haciendo un gran gasto de energía que debemos ir reponiendo para no correr el riesgo de sufrir una «pájara» que nos puede traer malas consecuencias.


La comida

Normalmente la comida es la ingesta más copiosa del día, y esto ocurre, básicamente, por dos razones.

La primera, que llevamos varias horas caminando, a veces por terrenos duros con subidas y bajadas constantes, por lo que hemos sufrido un gran gasto de energía y el cuerpo nos pide reponerla.

Lo normal es llegar al final de la etapa sintiendo mucha hambre.

La segunda, además, que lo normal y aconsejable es completar la etapa prevista por la mañana, dedicando la tarde al descanso, el lavado de la ropa y al conocimiento del lugar en que nos encontramos y el intercambio de experiencias con otros peregrinos.

No obstante, si por alguna razón vamos a continuar la marcha por la tarde, no es aconsejable realizar una comida copiosa ni pesada en cuanto a la digestión de los alimentos, sino liviana.

No es recomendable caminar con el estómago lleno.

En muchos bares y restaurantes existe el llamado «menú del peregrino», de precio asequible, que se puede comparar —en precio y calidad— con el «menú del día» de cualquier restaurante o casa de comidas.


La cena

La cena, al igual que se aconseja en la vida normal, no debe ser muy copiosa, para propiciar un descanso reparador y, además, no necesitamos aportaciones energéticas a corto plazo.

A la hora de hacer adecuada podemos pensar en un primer plato de verduras o ensalada de primero y un segundo plato de carne blanca o pescado a la plancha, al horno o hervido, aportando así proteína a nuestro cuerpo.


La hidratación

Una hidratación adecuada, especialmente cuando estamos en marcha, es fundamental. Es conveniente beber cada hora, más o menos, para reponer líquidos.

No debemos esperar a tener sed o hambre, ya que puede ser negativo para nuestro cuerpo.

Esto es especialmente importante en los días de más calor, donde el riesgo de deshidratación y sufrir un «golpe de calor» es importante.

Y no queremos correr riesgos innecesarios.

Por ello, es conveniente:

  • llevar una pequeña botella de agua o cantimplora para que no nos falte el agua, e
  • informarnos correctamente sobre las posibilidades de aprovisionamiento de líquidos durante la etapa: fuentes, bares, etc.

Hay etapas en las que la distancia entre núcleos de población es considerable y, en algunos casos, sin ninguna fuente en el Camino.

La información al respecto, especialmente en verano, es fundamental.

Es un error relativamente generalizado no beber agua ni antes ni durante el ejercicio, así como esperar a tener sed o hambre para comenzar a beber agua y tomar alimentos.

Y nunca cojas agua de ríos o arroyos, ya que podría no ser apta para consumo humano y provocarte algún tipo de problema sanitario.

Existen unas cantimploras-termos que mantienen bastante bien la temperatura, si queremos llevar agua fresca.

Otra solución más pragmática es ir rellenando una botellita pequeña de agua en los lugares en los que resulte posible.

Por último, las bebidas isotónicas son otra forma de mantenerse hidratado y nos aportan azúcares y sales minerales, que sobre todo en los días de más calor perdemos a través del sudor.


Consejos prácticos para hacer el Camino de Santiago