La mochila y el neceser para el Camino de Santiago :: Albergues del Camino de Santiago

Salvo que vayamos a utilizar algún servicio de transporte de mochila, ésta va a ser nuestra fiel compañera durante todo el Camino, nuestra maleta andante en la que guardar y transportar nuestras pertenencias.

Muchas horas a nuestra espalda que, si no elegimos adecuadamente, pueden convertir nuestro Camino en un camino hacia el calvario.

La mochila para el Camino

La elección de la mochila es primordial.

Aunque la decisión final depende de cada uno, es muy recomendable:

  • no que supere los 60 litros de capacidad,
  • que sea ergónomica, cómoda, mejor anatómica,
  • que esté almohadillada en las partes que entran en contacto con el cuerpo,
  • que permita la evacuación del sudor de la espalda, y
  • que tenga buenas sujeciones en hombros y cintura.

Si cuenta también con bolsillos laterales, mejor, pues ésto facilita mucho su uso. Incluso, si tiene dos compartimentos, podemos utilizar el de abajo para guardar el saco de dormir, pues nos permite sacarlo sin tener que vaciar la mochila.

Se puede aprovechar este mismo compartimento inferior para guardar la capa de agua, pues así, en caso necesario, la podremos sacar rápidamente.

Evidentemente, y dada la limitación de peso aconsejable, que la propia mochila sea lo más ligera posible.

Una mala mochila puede arruinarnos el Camino, siendo lo que nos puede originar mayores problemas en los pies.


El peso de la mochila

Lo idóneo es que la carga total una vez llena no supere el 10% del peso de la persona, con un máximo de 9 kg. Es decir, si el peregrino da en la báscula 80 kilos, la mochila debería llevar 8 como máximo.

Un error recurrente es cargar la mochila en exceso por lo que hay que ser muy metódico a la hora de hacerla. Siempre pensamos que vamos a necesitar muchas más cosas de las que realmente usaremos, de forma que tendemos a preparar la mochila en exceso.

El Camino se encarga de demostranos lo poco que necesitamos.

La mayoría de los problemas de los pies, tendinitis y demás lesiones que se nos puedan presentar, son resultado de una mochila demasiado pesada.

Tras dos o tres días de marcha, el peregrino suele darse cuenta de todo aquello que le sobra, por lo que es muy normal donar ropa u otros elementos en algún albergue o bien enviar el sobrante por correo a casa.

Además, debemos tener en cuenta que el Camino está cada vez más y más preparado, por lo que si en algún momento echamos en falta algún elemento siempre podremos comprarlo a lo largo del trayecto.

Es importante llevar varias bolsas para separar la ropa y los objetos en el interior de la mochila, así como protegerlos ante la lluvia.

Cuanto más silenciosas sean las bolsas, mejor: por la noche, los ruidos en los albergues se multiplican por cien.


Organización de la mochila

«Hacer» la mochila tiene también su importancia.

Si llevamos saco de dormir, lo colocamos en el fondo de la mochia, para que amortigue todo lo que vaya encima.

Los elementos más pesados deben ir colocados cerca de la espalda.

Es conveniente llevar los utensilios que guarden relación entre sí en bolsas de plástico, y si son de colores, mejor, para poderlas distinguirlas y saber qué hay dentro de cada una.

Colocaremos los artículos de más uso y poco volumen en los bolsillos laterales; en el bolsillo superior que forma parte de la «tapa» de la mochila, la guía, la credencial, la documentación, etc.

Debemos asegurarnos que la mochila está equilibrada en cuanto a la distribución del peso, y no ladeada.

Una vez en camino, podemos «jugar» con la sujección a las caderas para descargar de vez en cuando los hombros, al apoyar la mochila en las mismas.

Es importante pesarla antes de comenzar el Camino, y si pesa más de lo recomendado, eliminar lo prescindible o aún lo imprescindible.


Otros objetos útiles

Una pareja de bastones de trekking —o un buen bordón artesano— reduce considerablemente el esfuerzo de las rodillas, sobre todo en las bajadas, y el riesgo de lesiones.

También es una protección eficaz ante perros malhumorados.

La Concha de Peregrino —que es facilitada en muchos sitios, como las Asociaciones provinciales de Amigos del Camino— no son obligatorias pero sí idóneas para establecer un vínculo cómplice entre aquellas personas que marchan hacia Santiago.

[ Te puede interesar: ¿Cuál es el origen de la concha -vieira- de los peregrinos? ]

La educación es fundamental y una constante a lo largo de todo el trayecto. En el Camino, en un principio, nadie se conoce, pero todos se saludan.


Neceser de aseo básico para el Camino.

La higiene diaria es fundamental pero hay que optimizar lo que llevamos porque suelen ser productos que añaden más peso a la mochila.

  1. Jabón de baño.
    Por ahorrar espacio te recomendamos llevar solamente un envase que sirva para el cuerpo y cabello.
    El jabón Lagarto sirve lo mismo para la higiene corporal que para lavar la ropa.
  2. Cepillo y pasta de dientes en formato viaje.
  3. Hilo dental.
  4. Peine y, en caso de llevar el pelo largo, accesorios para recogerlo.
    Lo preferible, al menos en los hombres, es llevar el pelo suficientemente corto para evitar también el calor.
  5. Una toalla fina, tipo bayeta (ocupan y pesan muy poco).
  6. Imperdibles. Hacen las veces de pinzas, nos permiten llevar colgadas las prendas mientras se secan durante nuestra marcha, y multitud de usos más.
  7. Crema hidratante para cuerpo y cara.
  8. Papel higiénico. Es posible que falte en algún albergue, además de que nunca sabemos cuándo lo vamos a necesitar.
    Es conveniente que esté bien accesible en la mochila.
    También podemos utirlizarlo como sustitutivo de los pañuelos de papel.
  9. Pañuelos de papel.

¿Añadirías algo más? Tu experiencia es importante y valiosa para otros.


Consejos prácticos para hacer el Camino de Santiago