Planificación del Camino de Santiago :: Albergues del Camino de SantiagoHay varias rutas tradicionales a la tumba del Apóstol Santiago. Hay que recordar que los peregrinos medievales partían en peregrinación desde la puerta de sus casas; algunos peregrinos todavía lo hacen hoy en día.

De hecho, la peregrinación a Santiago comienza en el salón de casa, en el momento en que empezamos a buscar información, en el momento que ponemos en marcha nuestra mente con el objetivo de, algún día, llegar a Santiago.

Planificación previa

Algunos consejos sobre la planificación antes de iniciar el Camino.

  • Es útil e importante documentarse sobre la ruta que quiere hacer dentro de las existentes.
  • Elaborar un calendario previo, atendiendo tanto a los días disponibles como al número de etapas a completar, aunque luego podamos modificarlo cuando estemos en el Camino.
  • Selecciona las duración de las etapas en función de tu estado de forma física, no en función de lo que digan las guías.
    En los Caminos más importantes encontrarás albergues y servicios cada pocos kilómetros.
  • Infórmate sobre cómo llegar al punto que elijas como inicio, así como cómo volver a casa tras completar la ruta elegida.
  • Si vas a hacer el Camino por alguna de las rutas más transitadas (el Camino Francés y el Camino Portugués en Galicia) y en los momentos de mayor afluencia de peregrinos (de junio a septiembre, inclusive), es recomendable que reserves albergue con antelación.
    En este sentido, aquí tienes una relación de albergues con reserva online que te puede resultar muy útil.

Conocer previamente los pueblos que vamos a atravesar, sus tradiciones, los lugares de interés que existen en los mismo, las comarcas y el paisaje, es algo muy gratificante y hace que nuestro Camino sea mucho más provechoso.

Además, no olvides algo muy importante, la preparación física para hacer el Camino de Santiago.


Las etapas del Camino

Tener previsto qué etapas vamos a hacer está muy bien, y es conveniente planificarlo.

Y no se trata tanto de planificar de acuerdo con lo de nos indican las muchas guías existentes (incluidas la que existen aquí), sino, fundamentalmente atendiendo a dos criterios:

  • El estado de forma física que tengamos, que nos puede permitir caminar más o menos kilómetros.
    Los primeros días del Camino podemos decir que son de «entrenamiento», mientras que según vamos avanzando podemos ir realizando etapas más largas con comodidad.
    El cuerpo se va acostumbrando al ritmo del Camino.
  • Los intereses que tengamos en relación, por ejemplo, de lo que queramos ir conociendo o haciendo en tanto marchamos por el Camino.
    Sea visitar las iglesias, conocer los pueblos, hacer fotografías o llevar un diario, hablar con lugareños y otros peregrinos… el Camino ni es ni debe convertirse en una carrera por llegar al final a toda costa.

Las etapas no tienen que ser inamovibles con respecto a lo que habíamos previsto. Cualquier acontecimiento puede alterarlas; bien puede ser el quedarte con un pastor o un campesino charlando, admirar una iglesia o ermita, contemplar un paisaje… todo ello puede obligar a rehacer las etapas previstas.

En cierto modo podríamos decir que deberíamos dejar el reloj en casa, y, por tanto, también las prisas; tener la «obligación» de llegar a determinado punto suele ser una causa de muchos abandonos.

La improvisación no debe existir antes de comenzar el Camino, pero, una vez en él, resulta hasta más apasionante.


Elegir el Camino a hacer

Decidir qué Camino hacer debe que basarse en la reflexión sobre los siguientes aspectos:

  • el tiempo del que disponemos,
  • si queremos hacer una ruta completa hasta Santiago o hacer el Camino por tramos en distintas épocas,
  • el momento del año en el que vamos a caminar, y
  • el presupuesto disponible.

Puede ser que haya una asociación jacobea en tu región o ciudad. Ofrecemos un listado de Cofradías y Asociaciones en las páginas siguientes. También ahí podrían orientarle en todas las preguntas o dudas que pueda tener.

En este sentido, en esta web puedes encontrar información completa sobre los siguientes Camino:

  • Camino Francés, el más tradicional y más concurrido.
  • Camino del Norte, anterior al Francés, y que recorre las provincias del norte de España más pegadas a la costa.
  • Camino Portugués por el interior, la ruta seguida por la mayoría de los peregrinos portugueses en la antigüedad.
  • Camino Portugués por la Costa, desde Lisboa hasta Santiago, siempre pegados al mar, un camino muy valorado en la actualidad.
  • Camino Aragonés, también conocido como Camino Francés en Aragón, por donde entraban muchos peregrinos de Europa.
  • Camino Baztanés, una alternativa al tradicional Francés que parte Bayona, en la costa atlántica de Francia para unirse con el tradicional en las cercanías de Pamplona.

¿Cuándo hacer el camino de Santiago?

El Camino de Santiago, en cuaquiera de sus variantes, transita básicamente por zonas rurales. De ahí que la recomendación más común sea hacer el Camino en primavera o verano, cuando el tiempo es más seco.

En invierno no ya solo las temperaturas pueden ser muy bajas, sino que en determinados puntos nos podemos encontrar nieve, hielo y nieblas que dificulten o incluso imposibiliten la marcha.

El otoño es una época muy bonita en muchos puntos del Camino, debido al cambio de color de las hojas de los árboles, lo que hace que transitar por zonas arboladas nos llena de sentimientos incluso místicos a la vista de la belleza que nos rodea.

No obstante, debemos tener en cuenta que también es una época muy lluviosa en muchos de los puntos del Camino, lluvias que forman barros que dificultan —mucho, en ocasiones— nuestra marcha.

Sin duda la época del año más recomendable es la primavera ya que el clima es muy agradable, los días largos y, además, podemos evitar la masificación de peregrinos que es habital en los meses de verano.


Dormir en el Camino de Santiago

Los Caminos de Santiago más importantes disponen de distintos tipos de alojamientos:

  • Albergues públicos, municipales o parroquiales.
  • Albergues privados.
  • Hoteles, hostales y pensiones.
  • Distintos tipos de alojamientos rurales, como casas rurales o pazos

A lo largo del Camino encontramos gran cantidad de albergues, tanto públicos como privados.


Albergues públicos

La mayoría son municipales o parroquiales, y están atendidos por funcionarios públicos, hospitaleros voluntarios o por religiosos.

Muchos de ellos no tienen un precio establecido por pernocta, simplemente solicitan un donativo voluntario.

No obstante, debido a las malas prácticas de la algunas personas, algunos de ellos han establecido una cuota mínima por noche, que puede estar entre los 6 y 8 euros.

En la mayoría de este tipo de albergues no es posible reservar plaza; el albergue se va llenando por orden de llegada, algo muy importante a tener en cuenta en los meses del año de mayor afluencia.

Así mismo, en la mayoría de estos albergues los peregrinos a pie tienen preferencia con respecto a los que llegan en bicicleta a la hora de conseguir alojamiento, ya que éstos últimos pueden desplazarse con mayor rapidez.


Albergues privados

Los albergues privados tienen unas tarifas que varían en función del establecimiento —y en muchos casos también en función de la época del año—, que puede estar entre 10 y 16 euros por noche, e incluso más.

En ocasiones en este tipo de albergues se ofrece la posibilidad de decidir el tipo de habitación, y cuentan con menús económicos para los peregrinos, entre otros servicios.

En muchos de ellos se puede reservar plaza.

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Los caminos más concurridos cuentan con albergues en prácticamente cada pueblo por los que transcurre.

En el Camino Francés casi no hay pueblo que no tenga albergue; por contra, el Camino cuenta con menos albergues la Vía de la Plata.

También hay que señalar que son muchas las personas que prefieren realizar las etapa de una forma más relajada, disfrutando de la ruta y sabiendo que al llegar le espera una habitación, agua caliente y todos los lujos que puedan ofertar en una casa rural, pazo o un hotel.


La Credencial de Peregrino

Si tu objetivo es conseguir la deseada Compostela (mal llamada en ocasiones Compostelana, certificado de haber realizado al menos los últimos 100 km. a pie o a caballo, 0 200 en bicicleta), deberás hacerte con una Credencial de Peregrino.

Se trata de un documento que acompaña al peregrino a lo largo de todo el viaje. Se solicita al inicio de la ruta en las oficinas de las diferentes asociaciones de Amigos del Camino, parroquias, casas consistoriales y algunos albergues públicos de los puntos de salida.

Durante el Camino vamos sellando las casillas que tiene en los albergues, hoteles, y muchas iglesias, aunque también nos encontramos con bares, restaurantes y comercios que sellan la Credencial.

[ Saber más sobre la Credencial de Peregrino ]


Consejos prácticos para hacer el Camino de Santiago