Técnicas para caminar en el Camino de Santiago :: Albergues del Camino de SantiagoSalvo aquellas personas que tienen algún tipo de problema físico de movilidad, todos caminamos, todos sabemos caminar, mejor o peor.

No obstante, no es lo mismo el caminar que hacemos habitualmente —salvo que seamos senderistas o montañeros habituales— que caminar de forma continuada durante cinco o seis horas, que es lo que vamos a hacer en las etapas del Camino de Santiago.

Por eso, para que las etapas no se conviertan en una tortura —el Camino es para disfrutarlo—, es conveniente tener en cuenta algunos consejos que nos facilitarán esta tarea.

Calentamiento

Antes de comenzar a caminar es conveniente realizar algunos estiramientos, especialmente de las piernas.

Nos colocamos con las manos contra una pared, y vamos apoyando paulatinamente toda la planta de los pies, hasta notar una cierta tensión detrás de las rodillas a medida que el cuerpo se va acercando al suelo.

Así mismo, es conveniente empezar con una velocidad moderada, suavemente, nunca con prisas, hasta que el cuerpo se caliente.

No es bueno someter a esfuerzos fuertes a músculos que todavía están fríos.

Esta primera fase, por supuesto, depende de múltiples factores, como la edad, el peso corporal, el de la mochila, la climatología, etc.


Ritmo de la marcha

Una vez sintamos que ya hemos ‘entrado en calor’, podemos acelerar, marchando de forma regular y continua, dentro de lo posible, con paso suave y rítmico.

Encontrar el ritmo de cada uno es muy importante, pues cada uno se encuentra cómodo con una cadencia de paso diferente.

Mientras se camina hay que mantener siempre un paso que nos resulte cómodo, que nos permita sin ningún tipo de esfuerzo poder mantener una conversación.

Caminar tiene que llegar a ser tan natural como respirar, que lo hagamos sin darnos cuenta.

Si salimos en grupo es muy posible que cada persona tenga un ritmo de caminar diferente. Eso no debe ser óbice para que nosotros sigamos nuestro propio ritmo, pues caminar al ritmo de otro —sea más rápido o más lento— hará que la marcha nos resulte incómoda; podemos acabar destrozados.

En este caso, lo más adecuado es fijar puntos de encuentro o reunión con los demás integrantes del grupo.


Descansos

Es muy posible que el propio Camino nos obligue a realizar paradas muy frecuentes, para ver algún monumento o iglesia, hacer cualquier pregunta, sacar alguna foto, etc.

Además de ese tipo de paradas, en principio deberíamos descansar cuando menos diez minutos cada hora o dos horas (como máximo), o más si fuera necesario.

No obstante, nuestro cuerpo, la climatología o cualquier otra circunstancia, nos lo indicará o pedirá.

Descansar, recuperar fuerzas durante unos minutos, es siempre necesario.


Subidas y bajadas

En terreno llano, vayamos con nuestro paso normal, ni demasiado largo ni demasiado corto.

En las subidas, puesto que no tenemos prisa, con paso más corto y lento —incluso aflojándonos el cinturón de la mochila para poder respirar mejor—, y apoyando el pie con la totalidad de la planta en el suelo, para evitar sobrecargar determinadas zonas.

En las bajadas y siempre que el propio piso nos lo permita, con paso largo y rápido, clavando bien los tacones y quizás apretando un poco más la mochila a la cintura para que nos descansen los hombros.


Atención a dónde pisamos

El Camino es un millón de pasos, se dice.

Y no tenemos que descuidar ninguno y ver dónde ponemos el pie; un solo paso mal dado nos puede obligar a retirarnos; por tanto, especialmente cuando vayamos por terrenos accidentados, de piedra suelta o guijarros, deberemos estar atentos al pisar.

Hay que ser especialmente cuidadoso en los terrenos húmedos, embarrados, ya que es muy fácil resbalarse y caer al suelo.

Y mucho más cuidadosos, si cabe, cuando este tipo de terreno nos lo encontramos en una bajada; los peligros se multiplican.


Bastones

Peregrinos con bastones de senderismo en el Camino de Santiago

Peregrinos con bastones de senderismo en el Camino de Santiago

¿Un bastón, dos bastones, o ninguno?

Hay personas que son reacias al uso de bastones cuando andan y otras que son unos firmes defensores de sus beneficios.

Aunque muchos creen que el bastón de senderismo o trekking es un complemento prescindible, en realidad es casi imprescindible.

El bastón ayuda a mantener el equilibrio (tres o cuatro puntos de apoyo son mejor que dos) y reduce la fatiga en rodillas y tobillos.

Además se reduce el riesgo de torceduras.


Ventajas al usar bastones durante las etapas:

  • Son un punto fuerte de apoyo para cuando estamos cansados.
  • Nos permiten sujetarnos mejor cuando descendemos por cuestas y bajadas.
  • Ayudan también en las subidas con una pendiente pronunciada.
  • Son positivos desde el punto de vista físico y del ejercicio.
    Se dice que descargan de entre un 20 a un 30% las piernas, por lo que repartimos mejor el esfuerzo sobre todo el cuerpo.
  • Sirven para marcar el ritmo constante de nuestro paso, algo importante en las caminatas propias del Camino de Santiago.
  • Nos pueden servir como defensa contra ataques inesperados de animales.

Otros consejos para caminar correctamente

  • Hombros relajados: evita subirlos al incrementar el ritmo ya que desperdiciamos energía.
  • Balancea los brazos: así conseguimos realizar un menor esfuerzo y facilitamos la aspiración óptima de oxígeno.
    Se deben mantener cercanos al cuerpo y flexionados en un ángulo cercano a 90 grados.
    En las subidas debemos flexionar más los brazos y en las bajadas relajarlos.
    Los brazos se deben mover de forma inversa a las piernas.
  • Las manos relajadas: evita apretar el puño.
    Tampoco es adecuado ir con las manos abiertas.
    Debemos mantenerlas semicerradas.
  • Cuida la pisada: lo correcto es apoyar talón – pie – punta.
    Evita caminar con la punta de los pies.
    La punta del pie debe mirar hacia adelante.
  • Flexiona ligeramente la rodilla al apoyar el talón.
  • No des pasos demasiado largos. A mayor número de zancadas mayor velocidad.
  • Respira de manera consciente y uniforme. Inspira aire siempre por la nariz y nunca por la boca. Espira por la boca.

Consejos prácticos para hacer el Camino de Santiago