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La aventura de abrir un albergue en Santiago en plena pandemia

Adrián Montero y María Suárez, responsables del alberge A Fonte de Santiago.
Adrián Montero y María Suárez, responsables del alberge A Fonte de Santiago.

Tras un año y medio muy duro para albergues y hoteles, Santiago cuenta desde finales del mes de agosto con un nuevo albergue en Fontiñas: A Fonte

La pandemia supuso un duro golpe para todos los establecimientos hoteleros y, más todavía, para los albergues, que en determinados momentos llegaron a estar totalmente cerrados. Ahora, en un Año Santo Jacobeo atípico y a punto de finalizar la temporada alta, Santiago de Compostela pasa a contar con uno nuevo: el Albergue A Fonte.

Este establecimiento, ubicado en el barrio de Fontiñas, forma parte de una cadena que espera cubrir todo el Camino de Santiago desde su entrada a Galicia, pero por ahora es el único «A Fonte» de la comunidad.

Así, A Fonte abrió sus puertas el pasado 21 de agosto en el antiguo emplazamiento del albergue Acuario, situado a escasos metros de la entrada del Camino de Santiago por la Rúa das Fontiñas, bajando unas escaleras.

«Pensábamos que iba a ser mucho más difícil de lo que está siendo: empezamos a repartir publicidad en el Camino y con el boca a boca nos fuimos dando a conocer», explica Adrián Montero, responsable del albergue junto a María Suárez.

Los dos cuentan con experiencia en el sector y, si bien notan que tras la Covid-19 la gente «está un poco más cerrada en sí misma», agradecen mucho recibir «un trato familiar y cercano».

«Los que han venido hasta ahora nos han dicho que se han sentido como en casa y eso es lo mejor que te pueden decir», detalla Suárez, quien siente una «satisfacción muy grande» al ver que su nuevo proyecto está funcionando.

El albergue cuenta con un total de 30 plazas repartidas entre 15 literas, aunque con una particularidad: están separadas entre sí, lo que aumenta la intimidad.

«Con el aforo reducido a la mitad estamos utilizando solo la parte de abajo de las literas», apunta Montero, quien indica que también hay una habitación particular destinada «a minusválidos o a personas con mascotas que no quieran estar en una sala compartida».

Uno de los factores que más agradecen los peregrinos es su ubicación, toda vez que al estar separado de la calle por unas escaleras «no hay gente ni coches pasando», lo que «les permite descansar bien después de haber terminado el Camino».

Detalles del interior del Albergue A Fonte Compostela.

Los responsables del albergue destacan que el trabajo con los peregrinos es diferente a como puede ser con otros turistas: es habitual tener que ofrecerles ayuda con heridas sufridas durante el Camino de Santiago o a sobrellevar la experiencia.

«El trabajo con peregrinos deja experiencias inolvidables y muy bonitas: ayudé a muchos desde curando pies hasta dándoles un abrazo cuando lo necesitaban después de haber hecho el Camino para desconectar de sus problemas», añade Suárez.

El exterior del Albergue A Fonte Compostela.

La llegada de peregrinos al albergue mantiene la misma tendencia que en el conjunto de Santiago: predominan los españoles, los que más fácil lo tienen para viajar a la capital gallega, mientras que los extranjeros son casi todos europeos.

Tras haber abierto a finales del mes de agosto, en A Fonte esperan continuar a pleno rendimiento hasta octubre. Después, todo dependerá de la climatología: si permite que los peregrinos se lancen a hacer el Camino de Santiago, allí estarán para recibirlos.

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