De peregrinos a hospitaleros en su propia casa: la pareja madrileña que vive enganchada al Camino de Santiago

Ray y Rosa rodeados de credenciales selladas del Camino
Ray y Rosa rodeados de credenciales selladas del Camino

En Manzanares El Real, una de las paradas del Camino de Madrid, dos apasionados caminantes «enganchados» a la ruta jacobea han creado una encomienda en el jardín de su propia casa para acoger a los peregrinos

Rosa y Ray llevan desde 2004 en el Camino de Santiago. No es que aún no hayan llegado a la ciudad de Apóstol. Lo que ocurre es que estos vecinos de Manzanares El Real (Madrid) son peregrinos «enganchados», ya habituales de la ruta más antigua de Europa. Rosa lo admite sin pestañear: «Somos esos locos del Camino».

Juntos, en solitario, con sus hijas o incluso junto a su suegro octogenario, la pareja madrileña no sabe ni cuántas veces habrá cruzado la plaza del Obradoiro. Al menos veinte o treinta… algunos años más de una vez. Tienen sellos y credenciales para tapizar un edificio entero. ¿Y la indulgencia plenaria, el premio del peregrino? «Esa la tenemos muy plena», bromean, de tantas veces como se han merecido la Compostela.

El albergue
El albergue

Pero si Rosa, educadora infantil, y Ray, funcionario, son conocidos en el Camino de Madrid (el trazado oficial a Santiago que parte de la capital) no es porque hayan gastado las botas. Es porque han creado en su propia casa un albergue de acogida a la vieja usanza, emulando a los templarios que guardaban el Camino en la Edad Media. En la Encomienda de RayyRosa hay siempre cama y comida para el peregrino.

El albergue

«Ya acogíamos en casa, en el cuarto del ordenador, donde teníamos un sofá-cama. Pero cerraron un albergue de Manzanares y entonces decidimos construir una casita de madera donde podemos albergar hasta a seis peregrinos». Esa casita roja tiene una habitación con literas, una cocinita y un pequeño aseo. Como los albergues de acogida tradicionales atienden solo a los peregrinos en ruta. Comparten cena y desayuno con ellos y a cambio reciben un donativo.

«Normalmente nos llaman vía whatsapp y, como no vivimos en el centro del pueblo, los voy a recoger y les traigo para casa». Lo bonito es que la cena es «comunitaria». Los anfitriones suelen preparar un plato de cuchara: unas lentejas, unas patatas a la riojana… Se conversa, se prepara la siguiente etapa, un chupito y a la cama.

Los peregrinos en ruta
Los peregrinos en ruta

«Después de la pandemia, al Camino de Madrid sigue llegando gente con cuentagotas. Aún no se nota el Año Santo«, explica Rosa. En un año normal, como 2019, pasaron por la Encomienda 300 peregrinos. Entre ellos hay una mujer a la que recuerdan vivamente: Eusebia, madrileña de 81 años que hacía la ruta por primera vez. «Llevaba varios días caminando, pero volvía a su casa a dormir. Al llegar a Manzanares decidió quedarse a pasar la noche. «Su hija le decía al teléfono que si se había vuelto loca», recuerda Rosa, «pero ella insistió en que aquí había encontrado a una pareja muy maja que le decían que podía llegar a Santiago».

Efectivamente, Eusebia llegó. No sin antes perderse en la sierra. Tuvo que ir a buscarla la Guardia Civil, pero los hospitaleros de la ruta estaban ya avisados y pendientes de ella. «¡Pero si llego a los pueblos y ya me están esperando», decía asombrada la peregrina.

Son las historias del Camino. Quien lo ha caminado las conoce. Las que seducen a gente como Rosa y Ray. «¿Qué nos mueve a tirarnos un mes con ampollas en los pies y una capa chorreando de agua por todos lados con lo bien que estaríamos en la playa? Pues no tengo ni idea, pero probablemente ese enganche que tenemos al Camino. ¿Sabes cuál es nuestra ilusión cuando nos jubilemos? Salir desde Roma y llegar caminando a Santiago».

Mojón en la ruta.
Mojón en la ruta.

EL CAMINO DE MADRID

El Camino de Madrid une la capital con el Camino Francés a la altura de Sahagún, pasando por Segovia y Valladolid. El peregrino deberá cruzar zonas de montaña, impresionantes pinares y la Tierra de Campos. «Es una ruta hacia adentro, solitaria, en la que hay mucho tiempo para pensar».

Cuatro hitos:

1. Iglesia de Santiago. Etapa 1, de Madrid a Tres Cantos. Muy cerca de la Catedral de la Almudena, es el templo con advocación jacobea más antiguo de Madrid y km. 0 del Camino. Aquí se entregan las credenciales.

2. La Fuenfría. Etapa 4, de Cercedilla a Segovia. Uno de los tramos más bellos y duros de la ruta: la ascensión por la famosa calzada romana al puerto de la Fuenfría (1.796 m.) en el P. N. de Guadarrama.

3. Wamba. Etapa 9, de Simancas a Peñaflor de Hornija. La única población que empieza por w en España cuenta con una gran riqueza histórica. Hay que visitar la famosa iglesia mozárabe.

4. Santervás de Campos. Etapa 12, hasta Sahagún. Albergue tradicional de peregrino del s. XII, coordinado por la Asociación de Amigos de los Caminos a Santiago de Madrid (www.demadridalcamino.com)

Leído en El Mundo

 

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