Peregrinos coreanos en el Camino de Santiago junto a señales hacia Triacastela, Samos y Sarria

¿Por qué hay tantos coreanos en el Camino de Santiago?

En 2025, el Albergue de Peregrinos de Burgos registró 19.840 pernoctaciones. De ellas, 2.333 correspondieron a personas llegadas de Corea del Sur. Solo los italianos, con 2.407 estancias, estuvieron ligeramente por encima en ese albergue concreto.

Es un dato local, no una fotografía de todo el Camino, aunque ayuda a entender por qué la presencia surcoreana llama tanto la atención en determinados tramos del Camino Francés. A más de 10.000 kilómetros de distancia, Corea del Sur mantiene desde hace años una relación con la peregrinación jacobea que va bastante más allá de una moda pasajera.

El balance de 2025 situó en cerca de 7.500 los peregrinos procedentes de Corea del Sur. Un año antes, Turismo de Santiago había informado de 8.175 Compostelas entregadas a peregrinos coreanos. Son magnitudes administrativas que conviene no mezclar como si fueran exactamente la misma estadística, pero juntas muestran algo claro: el vínculo sigue teniendo una dimensión considerable.

¿Por qué? La respuesta no cabe en una sola causa. Hay libros de viaje que tuvieron una enorme difusión, programas de televisión que acercaron el Camino al público surcoreano, años en los que la presencia coreana fue especialmente visible en invierno y, sobre todo, una relación cultural que acabó recorriendo también el camino inverso: desde Santiago hasta la isla de Jeju.

Corea del Sur, una presencia que ya no es anecdótica

La historia comenzó con cifras muy pequeñas. En 2004 apenas 18 peregrinos surcoreanos figuraban en las estadísticas jacobeas. En 2010 ya eran alrededor de 1.500 y en 2019 superaron los 8.200, según los datos difundidos entonces por entidades vinculadas al Camino. Después llegó la pandemia y la serie quedó rota, como ocurrió con todas las nacionalidades de larga distancia.

La recuperación posterior confirmó que no se trataba de un fenómeno circunstancial. En 2025, Corea del Sur volvió a aportar varios miles de peregrinos a Santiago, pese a que otros países extranjeros —Estados Unidos, Italia, Alemania, Portugal o Reino Unido, entre otros— registraron cifras superiores. Por eso conviene huir de un tópico que se ha repetido con frecuencia: Corea del Sur no es hoy la principal nacionalidad extranjera del Camino, aunque su presencia sea muy visible y tenga una historia especialmente singular.

Burgos es un buen ejemplo de esa visibilidad. El dato de las 2.333 pernoctaciones surcoreanas en su albergue municipal durante 2025 no puede extrapolarse a toda la red jacobea, pero sí muestra hasta qué punto una nacionalidad geográficamente tan lejana puede adquirir un peso muy reconocible en determinados puntos de paso.

Para consultar la evolución anual completa, la referencia principal sigue siendo la estadística de la Oficina de Acogida al Peregrino.

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Los libros que llevaron el Camino hasta Corea

Mucho antes de que el Camino apareciera en realities y programas de entretenimiento, ya había entrado en Corea a través de los libros. Y aquí conviene distinguir dos nombres que a menudo se han mezclado en relatos demasiado simplificados: Kim Nam Hee y Kim Hyo Sun.

Kim Nam Hee y el viaje de una mujer sola

Kim Nam Hee recorrió el Camino en 2004 y relató aquella experiencia en uno de los volúmenes de su colección de viajes, publicado en 2006. La obra alcanzó una difusión notable en Corea del Sur; fuentes vinculadas al Premio Internacional Aymeric Picaud hablan de unos 50.000 ejemplares vendidos.

Su papel como divulgadora quedó reconocido oficialmente en 2018, cuando recibió el V Premio Internacional Aymeric Picaud por su contribución a dar a conocer el Camino de Santiago en su país. La propia convocatoria del premio destacaba el impacto de sus publicaciones y de sus apariciones en medios.

Eso no significa que un solo libro explique por sí mismo el crecimiento posterior. Sí permite entender algo importante: a mediados de los años 2000, el Camino dejó de ser para muchos lectores coreanos una peregrinación europea remota y empezó a convertirse en una experiencia imaginable, contada por alguien de su propio país.

Kim Hyo Sun y una trilogía de Caminos

La otra figura clave es Kim Hyo Sun. En 2011 culminó una trilogía dedicada al Camino Francés, el Camino Portugués y la Vía de la Plata. Fuentes jacobeas han atribuido al conjunto más de 100.000 ejemplares vendidos, una cifra que ayuda a explicar la enorme capacidad de la literatura de viajes para acercar la peregrinación a un público nuevo.

Su caso también corrige una idea demasiado cómoda: no hubo una única autora que “descubriera” el Camino para Corea ni un momento exacto en el que comenzara todo. Hubo varias voces, publicaciones y experiencias que fueron construyendo un imaginario compartido durante años.

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Cuando el Camino entró en la televisión coreana

La literatura abrió una puerta. La televisión amplificó después un fenómeno que ya existía.

Uno de los ejemplos mejor documentados es Korean Hostel in Spain, un programa de la cadena tvN emitido en 2019. La producción llevó a tres figuras conocidas de la televisión coreana a gestionar un albergue para peregrinos en Villafranca del Bierzo, en pleno Camino Francés.

La Castilla y León Film Commission identifica Villafranca del Bierzo como localización del programa y sitúa su producción en 2019. La propuesta tenía una fuerza evidente para el público: no se limitaba a mostrar paisajes del Camino, sino que convertía la hospitalidad peregrina en el centro del relato.

Eso importa porque el Camino se veía desde Corea no solo como un escenario turístico, sino como un lugar donde se camina, se duerme en albergues, se comparte mesa y se convive con personas de otros países. La televisión hizo visible la experiencia cotidiana que hay detrás de la palabra “peregrinación”.

Otros formatos coreanos también han pasado por el Camino. El grupo g.o.d., por ejemplo, protagonizó en 2018 el programa Shall We Walk Together, grabado durante una travesía por España con motivo de su vigésimo aniversario. Es otra muestra de cómo el Camino entró en la cultura popular surcoreana, aunque no conviene atribuir a ninguno de estos programas el origen de un fenómeno que llevaba años creciendo.

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Una presencia especialmente visible en invierno

Hay otro rasgo histórico que llamó la atención durante años: la presencia surcoreana en los meses de menor afluencia.

En enero de 2016 llegaron a Santiago 170 peregrinos de Corea del Sur, alrededor del 13 % del total de aquel mes. Un año antes, en enero de 2015, se habían registrado 202. Y en enero de 2020, fuentes jacobeas situaban en 364 el número de peregrinos surcoreanos que habían completado el Camino durante ese mes.

Son datos de años concretos y deben leerse como lo que son: una singularidad histórica documentada, no una característica permanente ni una regla sobre cómo viajan hoy los peregrinos coreanos.

También sería arriesgado convertir esa presencia invernal en una explicación nacional cerrada. Algunas crónicas y testimonios han relacionado determinados viajes con periodos vacacionales o académicos, pero eso no permite afirmar que exista una única razón. Lo interesante es constatar que, cuando el Camino invernal registraba una afluencia muy baja, Corea del Sur llegó a destacar de forma muy llamativa en esas estadísticas mensuales.

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Muchas razones para caminar, ninguna etiqueta única

La pregunta “¿qué buscan los coreanos en el Camino?” parece sencilla, aunque puede llevar fácilmente a un error: imaginar que existe una motivación común a miles de personas solo porque comparten nacionalidad.

Los testimonios publicados a lo largo de los años muestran justamente lo contrario. Hay peregrinos que hablan de fe; otros, de descanso o de la necesidad de apartarse durante unas semanas de su vida cotidiana. Algunos llegan atraídos por libros, programas de televisión o amigos que ya hicieron el Camino. Para otros pesa más el reto físico, el viaje por Europa, la curiosidad cultural o una etapa personal que quieren vivir caminando.

También aparecen historias mucho más concretas: parejas que incorporan el Camino a un viaje especial, personas que caminan tras una pérdida, grupos de amigos, viajeros en solitario o peregrinos que simplemente querían saber por qué aquella ruta de la que habían leído tanto terminaba teniendo tanta importancia para quienes la recorrían.

Ninguna de esas experiencias sirve para construir “el perfil del peregrino coreano”. Sí ayudan a entender por qué la relación ha resistido el paso del tiempo: el Camino ofrece suficientes formas de vivirlo como para que personas muy distintas puedan encontrar en él motivos diferentes.

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De Santiago a Jeju: cuando el Camino hizo el viaje de vuelta

La mejor prueba de que esta historia no consiste únicamente en “coreanos que vienen al Camino” está a miles de kilómetros de Galicia.

Suh Myung-sook, periodista surcoreana y posteriormente fundadora de la Jeju Olle Foundation, recorrió el Camino de Santiago después de dejar una larga carrera profesional. Durante aquella peregrinación surgió la idea de crear en su tierra una ruta para caminar despacio y reencontrarse con el paisaje y las comunidades locales.

De regreso a la isla de Jeju comenzó a desarrollar, junto con voluntarios, lo que acabaría convirtiéndose en el Jeju Olle Trail. La ruta abrió en 2007 y hoy recorre la isla mediante una red de senderos conectados. La propia web oficial del Camino de Santiago en Galicia reconoce expresamente la inspiración jacobea del proyecto.

Con el tiempo, la relación se hizo institucional y simbólica. En 2022, Galicia y Jeju establecieron tramos recíprocos vinculados a ambas rutas. En Monte do Gozo se instalaron dos símbolos de Jeju —un dol hareubang, la característica figura de piedra de la isla, y un ganse, el pequeño caballo azul que identifica al Jeju Olle—. La reciprocidad se completó en septiembre de 2023 con la inauguración oficial en Jeju de un mojón del Camino de Santiago con la vieira jacobea.

Existe incluso un certificado conjunto para quienes completan ambos itinerarios. Es difícil encontrar un ejemplo más claro de cómo una peregrinación europea pudo ser reinterpretada a más de 10.000 kilómetros y, años después, regresar convertida en una relación cultural entre dos caminos.

Quizá por eso la pregunta inicial tiene una respuesta menos exótica de lo que parece. Hay tantos surcoreanos en el Camino porque durante dos décadas se ha ido formando una relación hecha de libros, relatos personales, televisión, viajes y experiencias compartidas. No nació de un único fenómeno ni pertenece a un único tipo de peregrino. Y precisamente ahí está lo más interesante.

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FAQs – Preguntas frecuentes sobre los coreanos y el Camino de Santiago

¿Desde cuándo es popular el Camino en Corea del Sur?

El crecimiento empezó a hacerse visible durante los años 2000. En 2004 las estadísticas jacobeas registraban apenas 18 peregrinos surcoreanos y en 2010 rondaban ya los 1.500. En esos años tuvieron especial importancia los libros de viaje publicados por autoras como Kim Nam Hee y Kim Hyo Sun, que acercaron el Camino a lectores que hasta entonces apenas lo conocían.

¿Fue la televisión la que popularizó el Camino en Corea?

La televisión amplificó un interés que ya existía. Cuando programas como <em>Korean Hostel in Spain</em> llegaron a las pantallas en 2019, el Camino llevaba años apareciendo en libros de viajes y acumulando peregrinos surcoreanos. La televisión añadió algo distinto: mostró albergues, convivencia y vida cotidiana en la ruta, haciendo mucho más visible cómo era realmente la experiencia de peregrinar.

¿Corea es la principal nacionalidad extranjera del Camino?

No. Corea del Sur aporta cada año varios miles de peregrinos y su presencia puede resultar muy visible en determinados lugares, pero actualmente otras nacionalidades extranjeras registran cifras superiores. En 2025 fueron cerca de 7.500 peregrinos surcoreanos. Su singularidad está menos en ocupar el primer puesto que en la intensidad y continuidad de una relación con el Camino construida durante más de dos décadas.

¿Por qué destacaban los coreanos en invierno?

Durante algunos años su peso fue especialmente llamativo cuando el Camino estaba casi vacío. En enero de 2016, por ejemplo, 170 peregrinos surcoreanos representaron alrededor del 13 % de quienes llegaron a Santiago ese mes. Las cifras confirman aquella singularidad histórica, aunque no permiten atribuirla a una sola causa ni convertirla en una característica de los peregrinos coreanos actuales.

¿Existe un perfil típico del peregrino surcoreano?

No hay una motivación única que permita hablar de un perfil común. Los testimonios recogidos durante años muestran viajes por fe, curiosidad cultural, reto personal, descanso, duelo, interés por los libros o programas sobre el Camino y muchas otras razones. Compartir nacionalidad no significa vivir la peregrinación de la misma manera, y reducir esa diversidad a un estereotipo explica bastante menos de lo que aparenta.

¿Jeju Olle es un Camino de Santiago coreano?

No es una ruta jacobea ni una reproducción del Camino de Santiago. El Jeju Olle Trail nació después de que su fundadora, Suh Myung-sook, recorriera el Camino y trasladara a la isla de Jeju la idea de caminar despacio y conectar con el territorio. Con los años, ambas rutas estrecharon su relación mediante tramos simbólicos, intercambios de emblemas y un certificado conjunto.

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