Boda original por partida doble en un albergue

Una pareja contrajo matrimonio en un albergue de Sarria mezclando el rito celta con tradiciones jacobeas. Los contrayentes se casaron oficialmente por lo civil

La propietaria del albergue de Pintín, en Sarria, Paloma, le dijo hace unos meses a su hija Elisa que ponía a su disposición el local para cuando decidiera casarse. La única condición es que no quería una boda al uso y le pedía que fuera original.

En aquel momento poco podía imaginarse que su hija iba aceptar el reto y a cumplir la cláusula de manera más que sobrada. Elisa Ruiz y su ya esposo, Rubén Molano, eligieron el rito celta para desposarse, pero no contentos con eso y para añadir una mayor originalidad también mezclaron tradiciones relacionadas con el Camino de Santiago, lugar en el que está situado el albergue.

Ceremonia

El encargado de oficiar la ceremonia fue Salvador Garrido, que se vio obligado a trabajar durante varios meses para dar con la mezcla justa entre los rituales celta y jacobeo. Al final el oficiante optó por respetar casi de manera escrupulosa toda la temática celta y añadirle un intercambio de dos de los aditamentos típicos de los peregrinos entre los contrayentes, la vieira y el bastón.

Esa fue la parte extraoficial, la de carácter ya completamente legal consistió en el enlace civil que fue oficiado por la concejala de Servicios Sociales de Sarria, Violeta Bernardo. Existía expectación por comprobar la indumentaria que elegía para la ocasión una mujer que se distingue por llevar siempre sombrero a juego con su vestimenta.

La edila sarriana Violeta Bernardo no defraudó y lució para la ocasión un traje rojo con un discreto tocado. En su presencia los nuevos esposos y sus familiares y amigos leyeron varios mensajes de paz, amor y solidaridad.

La ceremonia propiamente dicha duró un día, pero las celebraciones se prolongaron durante las tres jornadas del fin de semana. Los cerca de 80 invitados que asistieron al enlace tuvieron oportunidad de visitar distintos lugares de la zona como los montes de O Courel y de probar la gastronomía local.

El número de invitados puede parecer corto para lo que se estila en las celebraciones en Galicia, pero lo que es evidente es que hubo mucha diversidad al asistir personas de Madrid, Valencia, Andalucía, Cataluña y Colombia. Todos disfrutaron de su estancia y prometieron que van a volver.

Elisa y Rubén se encuentran ya disfrutando de su luna de miel. Desconocemos el lugar en el que pasarán los próximos días, pero estamos seguros de que no superará en encanto al elegido para su celebrar su boda y también que no va a ser tan original ni exótico como el que ellos mismos diseñaron para un día que en este caso si se puede decir que fue especial.

Fuente: lavozdegalicia.es

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