Soto de Luiña recibe cada año a más de 5.000 peregrinos del Camino de Santiago

Albergue de peregrinos Municipal de Soto de Luiña (Cudillero) - Camino del Norte :: albergues del Camino de Santiago
Albergue de peregrinos municipal de Soto de Luiña

El pasado mes de abril, Soto de Luiña apostó por convertirse en una parada obligatoria de la ruta jacobea. La asociación de vecinos ‘El Carballo’ y la asociación cultural y del Camino del Norte ‘La Humildad’ lanzaron el proyecto ‘Soto de Luiña, tu refugio en el Camino‘ en el que se despliega un amplio catálogo de actividades.

Con ello han conseguido crear una marca única con la que todo el pueblo se ha volcado y que presentarán el próximo viernes la Feria Internacional de Turismo (Fitur) que se celebrará en Madrid.

«En invierno apenas superamos los cien residentes. Algo había que hacer para dinamizar la vida aquí y la gran joya que tenemos es el Camino», explica Marisa de la Rúa, presidenta del grupo vecinal y voluntaria implicada «desde niña» con el peregrino.

La vinculación de Soto con el Camino es internacionalmente reconocida. En julio de 2015, la organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco) incluyó la Iglesia de Santa María y la Casa Rectoral —antiguo hospital de peregrinos— en su lista de patrimonio.

En la actualidad, unos 5.500 caminantes pernoctan al año en la localidad, la inmensa mayoría en el albergue ubicado en las viejas escuelas desde 1998.

El edificio tiene capacidad para 40 personas y en temporada alta, donde alcanzan picos de 60 visitantes al día, se queda pequeño, por lo que el compromiso de hostales y hoteles con este colectivo es imprescindible.

«Al llegar los reciben con una barrita y una bebida energética para reponer fuerzas», señala De la Rúa.

Los restaurantes confeccionan menús especiales, los taxistas han elaborado una lista cerrada de precios y algunos establecimientos se han adherido a la red de ‘Tiendas amigas’ de Correos para que puedan enviar sus compras directamente a su casa.

La oferta también se extiende al ámbito cultural, con ciclos de cine, exposiciones y una entrega de premios en la fiesta anual en su honor. «Normalmente caminan por la mañana. Antes, cuando llegaban aquí se encontraban sin nada que hacer más allá de darse un baño en las playas. Ahora hay opciones para todos los gustos y adaptadas a las distintas épocas del año», relata De la Rúa.

En invierno, aunque la afluencia es menor es extraña la jornada en la que no reciben, al menos, a un par de peregrinos, normalmente extranjeros, que ayudan a enriquecer la vida cotidiana cudillerense. «Parece que estamos en un Erasmus continuo. Se viven experiencias muy intensas».

Los peregrinos se sorprenden al descubrir los altos acantilados del concejo y cuando se encuentran con vecinos que hablan con fluidez idiomas como el alemán.

De cara al Año Santo Jacobeo 2021, en Soto de Luiña tienen varios retos en mente.

Uno de ellos, conseguir que el Camino «empiece en Ranón», en cuanto los viajeros abandonan el avión. El otro, estrechar la colaboración con el Ayuntamiento, a quien agradecen que haya apostado por el peregrino como turista preferente.

Leído en El Comercio

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