Los albergues vecinales de Vigo pinchan: uno cierra y otro no tiene peregrinos

Las instalaciones de Saiáns tendrían que pasar por más reformas para volver a abrir

En más de una ocasión sacó las castañas del fuego a los peregrinos del Camino de Santiago por la Costa que deambulaban por tierras viguesas en busca de una cama para dar una cabezada. El albergue de Saiáns, creado por humanidad para cubrir la carencia de este tipo de instalaciones, ha cerrado sus puertas.

Para mantenerlas abiertas la asociación de vecinos, en cuya sede se ubicaba, tendría que afrontar una serie de reformas propuestas por los inspectores de la Junta en una de las visitas rutinarias. Contaba con autorización provisional y siempre aspiró al reconocimiento oficial por parte del Ayuntamiento. No es que sean muchas las obras por ejecutar, porque el albergue había sido objeto de mejoras hace un par de años, pero su realización es obligada, sobre todo, en los cuartos de baño.

«Es una pena porque funcionaba muy bien y nos dicen que somos necesarios para los peregrinos más necesitados de descanso», comenta el presidente de la asociación de vecinos, Xurxo González, quien siempre puso todo su empeño en ayudar a los peregrinos. No descarta que se vuelva a abrir en un futuro, pero antes tendrían que estudiar si es posible acometer las reformas y el coste que supondrían. Todo dependerá, como siempre, de lo que decida la asociación.

Hace cuatro años acordó casi por unanimidad ofrecer este servicio al constatar la cantidad de gente que pasaba destrozada y les pedía ayuda. Buena muestra de la aceptación es que en apenas un año llegaba a acoger a un millar de peregrinos en sus ocho camas por cuya pernocta se pagaban ocho euros.

O Freixo

El que aún mantiene abiertas sus puertas es otro albergue-refugio vecinal ubicado desde el 2010 en dependencias de la asociación de vecinos de O Freixo (Valadares). En la actualidad no es mucha la actividad y se desconoce su futuro. «De momento está funcionando, pero tiene pocos usuarios porque nos borran las marcas y mandan a la gente por otros caminos. Esta semana hubo uno o dos», comenta el presidente de la asociación de vecinos, Jesús Manuel Rodríguez. En estos momentos, dice, están enfrascados en las elecciones de la entidad que se celebrarán próximamente.

En este caso cuenta con seis camas y los peregrinos no están obligados a pagar por entender sus responsables que no cuenta con las comodidades de un albergue, sino más bien, de refugio. Habitualmente suelen dejar entre cinco y diez euros.

Lo que confirma la necesidad que había en la ciudad de un albergue público es la cifra de peregrinos que han pasado por las instalaciones abiertas por la Xunta en O Berbés en julio. Desde ese mes hasta esta semana pernoctaron un total de 1.835 personas, de las que 974 eran hombres y 861 mujeres. Un número que demuestra la importancia de la presencia femenina en el Camino Portugués por la Costa. Son cada vez más las mujeres que se decantan por esta ruta al considerarla más segura por la cantidad de poblaciones que incluye.

Otro aspecto a tener en cuenta es el origen de los peregrinos que pernoctan, en total de 52 países de distintos continentes, lo que convierte a O Berbés en la zona de Vigo más cosmopolita. El mayor número procede de Europa, en concreto de 28 países, seguido de América, con 12. Lo habitual es que los peregrinos permanezcan solo una noche.

Las instalaciones, inauguradas el pasado 29 de junio, conforman un espacio único, pese a estar integradas por tres edificios en una parcela de 258 metros cuadrados. Disponen de 93 plazas y el precio por pernocta es de ocho euros.

En el 2019, año de referencia al no existir aún la pandemia, pasaron por la ciudad más de 22.000 peregrinos del Camino Portugués por la Costa.

Leído en La Voz de Galicia

 

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