Un «símbolo de prestigio» para la ciudad

Las desavenencias entre la asociación «Amigos del Camino de Santiago-Vía de la Plata» y el Ayuntamiento de Zamora han provocado una ruptura de las relaciones que afecta al futuro del albergue municipal, cuya gestión quedará en el aire a partir del próximo día doce, fecha en la que el colectivo local abandonará la infraestructura dedicada a acoger a los peregrinos que llegan a la ciudad.

A ojos de los responsables municipales, dos han sido los principales motivos de descontento: el cobro de una cantidad por la estancia y la rigidez horaria. Esas dos cuestiones son, precisamente, las más valoradas por los peregrinos.

Uno de ellos, periodista natural de la localidad salmantina de Guijuelo y caminante estos días de la Vía de la Plata, le pone voz a lo que piensan otros muchos colegas de aventura que se ha encontrado en el camino, que para él terminará en Astorga.

Jorge Hernández llegó ayer a la ciudad sorprendido gratamente por la calidad de los albergues que se ha encontrado en su camino, la práctica totalidad, públicos, gratuitos y sin estrechez horaria.

El primero de ellos, en Casar de Cáceres, para hacer parada y fonda en Aldeanueva del Camino y último alto en Calzada de Valdunciel.

Sólo en el de la localidad cacereña de Aldeanueva del Camino tuvo que ofrecer un donativo. «Es un albergue donde tienes que mostrar la credencial del camino de Santiago. Yo les dije que estaba haciendo la Vía de la Plata y que invitaron a dejar un donativo», asevera el joven salmantino. Tras dejar un billete de diez euros, le devolvieron uno de cinco, «según ellos, la cantidad que suelen dejar quienes no llevan el documento», añade.

La impresión de la última de las posadas -mezclada con las postales que ofrece la ruta desde Mérida- dejan en este joven un recuerdo «impresionante». Se refiere a Calzada de Valdunciel, un municipio de unos quinientos habitantes «donde te encuentras la puerta abierta y no tienes que pagar».

¿Le parecería mal que le pidieran dinero en el albergue de Zamora? «Me molestaría, como a muchos de los peregrinos que me he encontrado en el camino», advierte Hernández.

Pero, ¿por qué tanto celo con el abono de un servicio indispensable al caminante? «Por esa misma razón. Es importante dar facilidades a quien camina o va en bicicleta cuando llega a una ciudad», expresa.

Dado que los albergues son públicos, la rentabilidad vendrá de otra forma. «Cuando he llegado, he tenido que cambiar las cámaras de las dos ruedas. Es un gasto que se queda en la ciudad», advierte Jorge Hernández, quien va más allá en su razonamiento. «Que un albergue sea gratuito, que los horarios sean accesibles y que dé un buen servicio da prestigio a la ciudad», advierte, para continuar argumentando que «la propia Vía de la Plata, muy poco valorada, le da prestigio a Zamora».

Y, aunque la ruta le ha llevado a hacer noche en La Granja de Moreruela y no llegó a pernoctar en la capital, Hernández añade que «yo, desde luego, voy a hablar bien y a promocionar aquellos sitios que me han dado un buen servicio».

Fuente: laopiniondezamora.es

1 comentario en “Un «símbolo de prestigio» para la ciudad”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba