Más que un albergue de peregrinos

El Camino de Santiago inspira el inicio de una casa de convivencia y talento

Dos jóvenes de procedencia urbana, atraídos por la histórica ruta de peregrinación del Camino de Santiago, han sentido la necesidad de dar un giro a su existencia y por ello han creado en Samos (Lugo) una “comunidad” integrada por una casa de acogida para los caminantes y una escuela de talentos.

Son María Fernández y Javier León y ambos se han establecido en el pequeño núcleo poblacional de O Freixo, un lugar idóneo en el que cambiar el rumbo de sus vidas y alejarse del frenético ritmo de la ciudad, ello unido a la puesta en marcha de un ambicioso proyecto de convivencia alternativa.

María Ancochea es la tercera y última pata de este gran sueño compartido por tres personas que decidieron unir fuerzas, ideas y vocación hasta constituir la Fundación Dharana, la entidad que da soporte legal a esta propuesta, tal y como ha contado a Efe su presidente, Javier León.

También ha desgranado la vocación con la que nace: crear en esta zona gallega tres proyectos en uno, por un lado, ser hospitalarios; por otro, volcarse con los “dones” y las capacidades de cada uno; y ya, por último, aprender a cohabitar respetando los principios de solidaridad y de respeto mutuo “que son los que inspira el propio Camino de Santiago”.

O Couso, LugoJavier León ha estado durante años viajando “por medio mundo” y viviendo en “comunidades” de Escocia, Francia, California e India, por lo que, en su caso, conocía “de primera mano” todo este universo, dice este antropólogo.

“O Couso” es el nombre que recibe el modelo asentado en Galicia y que persigue un cambio de mentalidad en la sociedad actual, con el fin de que cuando alguien regrese a su lugar habitual de residencia pueda enfocar ya su cotidianeidad de manera muy diferente y manejar aspectos “positivos, generosos y cooperativos, porque esto es lo que da sentido a todo”.

En los seis meses que lleva en funcionamiento “O Couso”, han acudido 300 personas, con un espectro muy variopinto, desde ejecutivos solitarios a familias con niños.

En la casa de acogida puede residir también cualquier persona que quiera vivir una experiencia en el mundo rural, pero siempre bajo el amparo de valores universales como la cooperación, el apoyo mutuo y la generosidad, ya que, apunta León, “este no es un lugar vacacional, sino que se viene a trabajar“.

La escuela de dones y talentos se perfila, igualmente, como un recinto al que “la gente puede ir a sacar lo mejor que tiene dentro de sí y aquello que más le urge, algo que quizás no puede llevar a cabo en la ciudad por falta de tiempo y de espacio”.

Esta completa iniciativa incluye, asimismo, la construcción de esa comunidad integral en la que cada cual pueda desarrollar sus habilidades, siempre amparados por unos principios éticos universales, para lo que se prevé la construcción de unas pallozas al estilo tradicional, pero esto “a medio o largo plazo”.

O Couso, LugoEn Samos, la vecindad ha ido pasando por diferentes reacciones, pero prima hoy un sentir mayoritario, el de alegrarse por la llegada de “O Couso”, dado que la población está envejecida y esta idea contribuye a “que se aproxime la juventud”.

“Supone un alivio demográfico”, detalla Javier León, que dice que este planteamiento es pionero en España desde el momento en el que “O Couso” no se identifica con ideología política alguna, y tampoco religiosa ni espiritual, algo que los diferencia de otras comunidades, al igual que los distingue la propia estructura de su “proyecto integrador”.

Hace un año que compraron la finca en la que se erige “O Couso” con fondos propios, pero ahora han recurrido a pequeños mecenazgos para financiar, con colaboraciones para las que han marcado un mínimo de cinco euros, la restauración de una vivienda del siglo XVII que incluye la propiedad adquirida.

Necesitan alrededor de 150.000 euros y, hasta el momento, ya han colaborado un centenar de personas.

A través de un blog, Javier, María y Laura van contando la evolución del proyecto, que los tres definen como “una ventana abierta al mundo” a través de la que se han dado a conocer.

Todos los que se dejan seducir y van, salen muy satisfechos y repiten. Al irse, llevan bien aprendido el lema de “O Couso”: “Deja lo que puedas, coge lo que necesites”.

Leído en La Vanguardia

1 comentario en “Más que un albergue de peregrinos”

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