Abre un nuevo albergue de peregrinos en Pamplona

La calle del Carmen de Pamplona cuenta ayer con un nuevo albergue para peregrinos que oferta 13 plazas innovando con el concepto de las literas-alcoba

El sueño de integrar a los peregrinos en el Casco Viejo

Dos anhelos han alumbrado el albergue que el matrimonio formado por Natalia Epalza (50 años) y Valentín Rodrigo (63 años) ha inaugurado en el número 18 de la calle del Carmen de Pamplona: aunar los roles de peregrino y hospitalero en torno al Camino de Santiago, y fomentar la integración de una estructura como esta (y de sus visitantes) en el Casco Viejo de Pamplona.

Ambos, Epalza y Rodrigo, se confiesan enamorados tanto del Camino (él lo ha completado en cinco ocasiones y ella en dos) como del Casco Viejo (de hecho viven encima de su negocio) y su ilusión es conseguir consolidar este local no sólo como un lugar de pernocta, sino también como una plataforma “de encuentro entre viajeros y vecinos”.

Muchos son los proyectos que, al margen del hospedaje, manejan estos veteranos emprendedores en torno al Albergue de Pamplona (como se llama su negocio) y entre ellos destacan dos:
– la intención de impulsar un espacio de creación y exposición artística (fomentarán el primer paint jump de Pamplona) y
– la vocación de Natalia por compartir con sus invitados su afición por la gastronomía y los productos de la tierra. “¿Sabe un peregrino alemán cómo se pela un espárrago? Pues yo le voy a enseñar y también cómo se cocina”, ejemplificaba. Su apuesta es regentar un local “divertido, vivo y dinámico”.

Pero hay una faceta más que Epalza y Rodrigo quieren impulsar entre quienes les visiten (el albergue está abierto también a viajeros no vinculados al Camino de Santiago) y es su pasión por las fiestas de San Fermín. “Quien venga siempre tendrá a su alcance información sobre las mejores fiestas del mundo”, aseguran. Tal es la pasión de este matrimonio por San Fermín que el logo de su negocio, diseñado por su sobrina Ainhoa Epalza, combina la efigie del copatrón de Pamplona, con los elementos típicos de un peregrino jacobeo: capa, sombrero y concha. El resultado también tiene nombre propio: San Fergrino.

Literas-alcoba

Pero el Albergue de Pamplona es ante todo eso, un albergue, que no viene para “competir con los que ya existen y que dan un servicio excelente”, según dice Natalia, sino para “completar la oferta” ante una demanda en alza. Un estudio de mercado de la Cámara de Comercio lo respalda, certifica que las camas económicamente asequibles escasean para quienes visitan Pamplona como peregrinos y avala una idea de negocio innovadora respecto al concepto tradicional de este tipo de hospedaje. Y es que frente a las literas de toda la vida, este albergue apuesta por la modernidad de unas literas-alcoba que dotan de confort real el concepto de camas-cápsula que popularizaron los hostales japoneses.

“Se trata más bien de una cabina, al estilo de la que tienen los pilotos en los aviones y que optimiza el espacio respetando el confort”, explica Natalia. Una cama espaciosa de 2×0,9 metros y una altura interior de 1,10 es la base de este habitáculo que se completa un armario en la base de la estructura, toma de corriente, soporte de móvil, luz led y cortina aislante.

El local cuenta con 11 alcobas de este tipo y otras dos adaptadas para personas con discapacidad, además de una zona exterior de esparcimiento (donde se pueden dejar bicicletas), cocina y una amplia zona común con una mesa hecha de un portalón del siglo XVII. Los precios son de 18 euros para los peregrinos y 19 para quienes no lo sean, con la salvedad de Sanfermines, epoca en que la alcoba costará 50 euros por noche y 60 si es fin de semana.

La ilusión de Natalia y Valentín es lograr que quien les visite pueda disfrutar de la ciudad, pero sobre todo de su Casco Viejo, y “se marche con la certeza de que Pamplona es la ciudad más especial del Camino”.

¿Qué te parecen estas literas-alcoba del Albergue de Pamplona?

Leído en Diario de Noticias

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