Dos peregrinos, a su paso por Berducedo

Dos peregrinos, a su paso por el pueblo allandés de Berducedo. / FOTO: B. G. H.

El Camino Primitivo está revitalizando la economía del pueblo allandés de Berducedo. En los últimos años, a la sombra de la ruta jacobea, echaron a andar cuatro negocios dedicados a satisfacer a los peregrinos.

Según el Ayuntamiento, en 2018 pasaron por el concejo unas 12.000 personas rumbo a Santiago de Compostela. Así, cuando se asoma la primavera, Berducedo duplica su población y los acentos se mezclan en un intercambio cultural que ha devuelto la esperanza a quienes se niegan a abandonar su pueblo.

Hace una década comenzó a escribir su historia el primer albergue privado, Camín Antiguo, con Isabel Cadenas al frente. «Me lancé a la piscina, tenía un poco de dinero y muchas ganas. Vivía de la ganadería con mi marido y teníamos un taxi», explica Cada año, afirma, ve crecer el número de peregrinos que elige esta ruta. Sus cálculos sitúan el incremento en un 10% anual.

La temporada fuerte transcurre entre marzo y octubre, si bien la climatología resulta determinante. En estos nueve meses la actividad es frenética y, a día de hoy, los tres albergues privados confiesan que hay jornadas que «nos las vemos y deseamos para dar servicio».

Pueden llegar al pueblo entre 150 y 200 peregrinos al día. Cifras que han permitido que el albergue Camino Primitivo, que capitanea Vanesa López, se encuentre inmerso en obras para duplicar las plazas. «Lo complicado es contratar personal. Llegué a emplear a tres personas, pero es un trabajo muy temporal», apunta López.

A escasos metros se encuentra el albergue Casa Marqués, que regenta el matrimonio formado por Borja Pérez y Dámaris Magadán. Para ellos sí es su actividad principal, que complementan con una ganadería ecológica de más de veinte reses. Comenzó hace nueve años como bar, luego sumó la pensión y hace tres que abrieron el albergue con sus 16 habitaciones. «Permite vivir, pero sin tirar voladores», puntualizó Magadán, que en temporada alta también genera dos empleos.

Un recorrido duro

Predomina el peregrino internacional, concienciado de que es un recorrido duro. Sus necesidades siguen siendo las básicas, si bien la deficiente cobertura móvil y la conexión a itnernet lidera sus quejas. «Entienden las limitaciones del entorno», destaca Magadán.

El último negocio en abrir sus puertas fue Casa Araceli, que lleva el nombre de su propietaria. Seis meses cumple esta casa de aldea que, a diferencia del resto, capta a un peregrino que «huye de la litera». «El Camino está atrayendo cada vez más turismo. Soy muy optimista y estoy convencida de que será nuestro futuro», defendió Araceli Menéndez.

Leído en El Comercio

Albergues para peregrinos en Berducedo