El Camino de Santiago se reabre de forma oficial con muchas cautelas

Unos turistas se agrupan a las puertas de la catedral compostelana
Unos turistas se agrupan a las puertas de la catedral compostelana

Los albergues medirán la temperatura a los peregrinos y en todos ellos hay señales para guardar la distancia de seguridad

En circunstancias normales, el Obradoiro tendría que ser hoy un hervidero de gente. Sin embrago, el día en que se reabre oficialmente el Camino de Santiago, la plaza compostelana presenta un aspecto desangelado.

Aunque se atisban algunos visitantes y parejas que disfrutan de sus primeros días de vacaciones, la estampa semidesierta del lugar contrasta con el bullir frenético de otros años. El coronavirus tiene la culpa de este decaimiento.

También la catedral abandonaba su ensimismamiento y acogía hoy a los primeros fieles y turistas. «Volvemos a poner en valor lo que significa el Camino, la unión de la solidaridad y el esfuerzo», aseguró el presidente de la Junta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, quien hizo hoy un llamamiento a mantener la «prudencia y la cautela» con el fin de que no se produzcan rebrotes.

El Camino ha aguantado a viento y marea un sinfín de adversidades a lo largo de los siglos. Hay que ver las cosas con perspectiva, de ahí que los gestores del Plan Xacobeo pongan al mal tiempo buena cara. Con todo, no descuidan las medidas de seguridad en los albergues , que habrán de limitar un 50% su aforo. Cada peregrino, cuando llegue a un albergue, se deberá tomar la temperatura. En el suelo se han marcado itinerarios para que se respete la distancia mínima de seguridad, al tiempo que hay una buena provisión de bolsas de plásticos para proteger las mochilas y las botas.

Gerardo , afincado Madrid ha sido uno de los primeros en llegar a la ciudad de Santiago y recoger la ‘Compostela’. «Los largos días de confinamiento me han dejado un poco tocado. Necesitaba respirar aire y sentirme un poco libre, lejos del aburrimiento del encierro». Ha hecho a pie el recorrido desde Puente La Reina (Navarra) y dice que ha habido días verdaderamente duros. «Tuve que hacer algunas paradas en bares, más de las recomendables, para refrescarme, reponerme algo y untarme vaselina en los pies».

Rutas desiertas

Beatriz y José Ramón, de Segovia, han llegado desde Sarria y se han dado de bruces con rutas casi abandonadas; no han dado con establecimientos públicos donde descansar, así que al viaje no le faltado un punto de intriga y emoción.

El albergue Milpés, en el Camino Francés, será uno de los primeros en dar cobijo de nuevo al peregrino. Asentado en la aldea de Ribadiso da Baixo, a las puertas del casco urbano de Arzúa, acogió el martes el primer grupo de peregrinos de la temporada. De momento tienen que abrir y cerrar de manera intermitente, pues el peregrino todavía no se ha aminado del todo a mancharse con el polvo del camino.

Las expectativas para los que viven de la ruta eran buenas, pero el virus lo la ha tratado todo de forma intempestiva. «Es una pena, porque iba a ser un año maravilloso», dice Aitor, el gerente.

La Catedral de Santiago echó el cierre el 13 de marzo, un día antes de la declaración del estado de alarma debido a las obras que se están acometiendo. Ahora abre no solo a los turistas, sino también a los fieles. La capilla mayor está cubierta por completo a causa de las reparaciones. Unas 70 sillas de madera individuales, separadas y numeradas al fondo de la nave principal, esperaban a los primeros asistentes a la misa del peregrino, que estaba previsto tuviese lugar a las siete y media de la tarde. A esa hora se terminan las visitas y se vacía la basílica para celebrar la eucaristía y otros sacramentos.

El director de la Fundación Catedral, Daniel Lorenzo, sostiene que las reservas, tanto para el museo como para el Pórtico de la Gloria, han caído de forma abrupta y alarmante. Por estas mismas fechas, el año pasado se contaban unas 22.000 y este año solo hay un millar.

Leído en El Norte de Castilla

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba