El albergue de peregrinos de Avilés mantiene su atractivo con 2.000 usuarios el año pasado

Albergue de peregrinos Pedro Solís, Avilés - Camino del Norte :: Albergues del Camino de Santiago
Albergue de peregrinos Pedro Solís, Avilés

El presidente de la Academia Xacobea, Xesús Palmou, visitó ayer las mejoras realizadas en el equipamiento

2.000 personas pasaron por el Albergue de Peregrinos ‘Pedro Solís’, en la calle La Magdalena, el pasado año. Aunque este número disminuyera respecto a los 6.000 registrados en 2019, la cifra sigue siendo notable teniendo en cuenta la situación.

La gran importancia de este lugar de encuentro y descanso hizo que el presidente de la Academia Xacobea, Xesús Palmou, quisiera conocer de primera mano las instalaciones y el trabajo que aquí se realiza en una visita que tuvo lugar ayer junto con la alcaldesa, Mariví Monteserín.

A la visita acudió además el Comendador en Asturias de la Orden del Camino de Santiago, Javier Marqués, que hacía una petición para mejorar «la salud de los caminos de Asturias, me gustaría que las autoridades se implicaran en mejorar algunos tramos».

Sobre la ciudad afirmaba que «Avilés tiene un albergue fabuloso, es muy grande y acogedor y accesible a todo el mundo ya que tan solo tiene un precio de 8 euros».

Con el fin de mejorar la experiencia de los peregrinos, se llevaron a cabo unas serie de mejoras en el albergue, «se mejoró toda la infraestructura, cambiamos los colchones, los baños, la cocina y el patio, que es un lugar de encuentro precioso para las personas que vienen de tan diversos lugares», explicaba Monteserín.

Palmou se mostraba entusiasta en que este año la situación de la peregrinación revertiera, «se espera que sea un gran año que bata los récords de afluencia a Santiago», indicando que dos de los factores más importantes en esta actividad eran «tener presente nuestra historia y prestar la atención necesaria a los peregrinos».

Junto al labor que realiza el albergue, el servicio de ‘policía jacobea’, realizado por la Policía Local, «entre el 1 de abril y el 30 de septiembre nos colocamos en las zonas por donde llegan los peregrinos y a la hora de salida por la que se marchan para atender cualquier necesidad que surja», explicaba el comisario jefe de la Policía Local, Rafael Rodríguez, que añadía que «fuera de esas fechas también intervenimos». El comisario ponía como ejemplo el caso de una peregrina que «al llegar a la ciudad tras una etapa muy larga se encontró mal, con una especie de lipotimia».

Leído en El Comercio

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