Albergue de peregrinos municipal de Logroño, La Rioja - Camino Francés :: Albergues del Camino de SantiagoEl albergue municipal de peregrinos de Logroño ha acogido, en el primer semestre del año, un total de 6.087 personas que ha pernoctado, unas 200 menos que en el mismo periodo de 2017, con una ocupación media de entre el 80 y 85 por ciento.

Así lo ha comentado presidente de la Asociación Riojana Amigos del Camino de Santiago, Juan Cruz Cabrito, entidad que gestiona el albergue de peregrinos de Logroño y el punto de información situado en el fielato del Puente de Piedra, que no encuentra «motivos que justifiquen este descenso de peregrinos durante los seis primeros meses», pero que ha reconocido que se trata de «un año raro», en el que «ha descendido la ocupación del albergue en el mes de junio al 80%, cuando lo habitual es alcanzar el 90%, mientras que en mayo ascendió al 91%».

Sin embargo, ha señalado que «el mes de julio ha aumentado de nuevo el número de personas que acuden al albergue«, por lo que, al final, »como otros años, la media de peregrinos anual se situará entre los 13.000 y los 14.000«.

Entre las posibles causas de este descenso de peregrinos entre enero y junio últimos, ha mencionado «el tiempo loco e inestable que hemos padecido durante estos meses» y el aumento de la oferta de albergues privados en Logroño, por lo que «somos más para repartir la misma tarta», aunque estos últimos «solo abren durante los meses de verano».

Además, ha expresado que «recorrer el Camino de Santiago no es nada barato», ya que si se inicia en Roncesvalles, «caminando, son necesarios 32 días para completarlo, lo que supone un precio que muchos, al final, prefieren destinar a otros destinos».

Respecto a los peregrinos que solicitan información en el fielato del Puente de Piedra, ha indicado que desde su apertura, el 16 de marzo, hasta el pasado 30 de junio, se han contabilizado 6.143 personas, lo que supone 1.682 menos que en el mismo periodo de 2017.

Una cifra que «de manera paulatina, año tras año, va decreciendo», debido, principalmente, a que «los peregrinos cada vez están más informados gracias a las nuevas tecnologías y antes de comenzar el Camino de Santiago ya disponen de toda la información necesaria respecto a alojamientos y puntos de interés».

Para él, «que cada vez entren menos personas al punto de información no significa que disminuya el número de peregrinos que cruza la ciudad, sino que no necesitan hacer ninguna consulta».

La principal información que solicitan los peregrinos al llegar al Puente de Piedra de Logroño es «localizar posibles alojamientos, dónde pueden comer, qué visitar durante su estancia en la ciudad y horarios de misas», ha detallado.

Los peregrinos que pernoctan en el albergue municipal de Logroño durante los meses de verano son «mayoritariamente españoles y en mayor porcentaje hombres», ya que de los más de 6.000 que se han alojado a lo largo del primer semestre, «unos 3.400 son hombres y unas 2.700 mujeres, aproximadamente».

Además, la mayoría hacen el Camino de Santiago andando, «frente al 15% que utiliza la bicicleta»; y de manera individual, dado que «los grupos, en su mayoría, son los que recorren el Camino en bicicleta».

Sobre los peregrinos extranjeros, Cabrito ha señalado que «la mayoría recorren el Camino de Santiago en los meses de invierno, ya que en verano la gran parte corresponde a españoles y algunos europeos, principalmente franceses, alemanes e italianos».

«Durante este año -ha destacado- hemos tenido una afluencia masiva de coreanos, hasta el mes de abril», ya que en verano, «hasta el mes de septiembre y octubre, los peregrinos son en su mayoría españoles»; mientras que durante el resto del año «el albergue municipal se llena de distintas nacionalidades».

El edificio en el que se ubica el albergue, en la calle Ruavieja, es propiedad municipal desde 1988 y fue proyectado en 1989 en una edificación del siglo XVIII.

Se inauguró como albergue en mayo de 1993 y permitió al Ayuntamiento «saldar una deuda» con quienes recorrían el Camino de Santiago, dado que, hasta la fecha, el Consistorio no había dispuesto de un lugar específico para alojar a los peregrinos.

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