Si has hecho el Camino Francés alguna vez, seguramente tengas en la cabeza una imagen muy clara del tramo burgalés: largos caminos de tierra, horizontes infinitos, pueblos de piedra que aparecen como un oasis y, de vez en cuando, la silueta de Burgos asomando al fondo. Es uno de los tramos más emblemáticos de la ruta, pero también uno de los más duros cuando aprieta el calor.
En los veranos de 2024 y 2025, buena parte de los hospitaleros de la provincia de Burgos han empezado a hablar de estos meses como “históricos… pero a la baja”. En localidades clave como Castrojeriz, Hontanas, Belorado o los pequeños pueblos de la meseta, muchos albergues hablan abiertamente de descensos en torno al 30% respecto a lo que venía siendo normal en julio y agosto. Algunos días, las camas se contaban con los dedos de una mano, e incluso hubo noches con muy pocos o ningún peregrino alojado.
No es un caso aislado. Ya en 2024 recogimos en esta web el testimonio de hospitaleros de Agés, Rabé de las Calzadas, Hornillos o Redecilla del Camino que hablaban de un verano “flojo” y de un otoño algo mejor, pero insuficiente para compensar el bajón estival. Este 2025 la sensación se repite y se agudiza: otro verano extraño, con muy poca gente para lo que se espera de un tramo central del Camino Francés.
Un tramo clave del Camino que muchos están empezando a saltarse
A partir de Grañón, al cruzar de La Rioja a Castilla y León, el Camino entra en modo “meseta”: campos abiertos, etapas largas y muy pocos árboles. Desde la llegada a Belorado, el paso por Tosantos, Villambistia, Espinosa del Camino, Villafranca Montes de Oca, San Juan de Ortega, Atapuerca y la entrada en Burgos, el peregrino empieza a notar de verdad lo que significa caminar sin sombra. Y el tramo Burgos – Hornillos – Hontanas – Castrojeriz – Frómista lo confirma: jornadas casi enteras a pleno sol, sin apenas refugio.
No es de extrañar que la “fama” de este tramo haya acabado jugando en su contra. Cada vez son más los caminantes que, ante las altas temperaturas de agosto, optan por saltarse parte de la meseta en autobús para “plantarse” directamente en Galicia o en otros tramos que perciben como más verdes, frescos o atractivos.
¿Por qué caen los peregrinos en Burgos mientras otros Caminos se llenan?
1. Calor extremo y una meseta sin sombra
El verano de 2025 volvió a traer olas de calor largas y muy intensas. Caminar con más de 35º a pleno sol entre Hornillos, Hontanas y Castrojeriz no es ninguna broma, sobre todo para peregrinos poco habituados a estas temperaturas. Los propios hospitaleros reconocen que muchos optan por empezar a caminar de noche o de madrugada, o directamente deciden no venir en agosto.
El problema no es solo el calor: es la falta de zonas de sombra, fuentes intermedias y espacios donde refugiarse durante las horas centrales del día. Lo que para algunos es “la esencia de la meseta” para otros se convierte en una barrera psicológica que les anima a buscar alternativas.
2. La competencia del Camino Portugués y el Camino del Norte
Mientras el tramo castellano del Francés acusa el golpe, otras rutas viven veranos de récord. El Camino Portugués —por el interior y por la costa— y el Camino del Norte llevan años creciendo a doble dígito y ganando protagonismo entre quienes buscan rutas algo más frescas, con mar o con un relato “nuevo” que se sale del Camino más clásico.
En provincias como León, las asociaciones jacobeas ya han advertido de que la proliferación de rutas alternativas está empezando a morder el histórico liderazgo del Camino Francés. Lo que se percibe allí se siente también en Burgos: peregrinos que antes repetían el Francés ahora prueban el Portugués, el del Norte, el Primitivo, el Sanabrés…
3. Cambios de hábito: más hoteles, menos albergues… y camas bloqueadas
Otro factor al que apuntan muchos hospitaleros es el cambio de perfil del peregrino. Crece el número de caminantes que prefieren dormir en hoteles, pensiones o apartamentos turísticos. No es necesariamente “malo”, pero sí supone un golpe directo para los albergues, sobre todo los de acogida tradicional.
A esto se suma un fenómeno muy incómodo: las reservas múltiples. Hay peregrinos que bloquean cama en todos los albergues de una etapa “por si acaso” y luego solo utilizan una, sin avisar de las cancelaciones. El resultado es una ocupación ficticia: el albergue aparece lleno en las reservas, pero a la hora de la verdad quedan camas libres… que nadie puede ocupar porque se pensaba que estaban ya cogidas. No es extraño que cada vez más alojamientos exijan un pequeño adelanto al reservar, precisamente para frenar esta práctica.
4. Incendios y desinformación: el miedo también pesa
El verano de 2025, además, vino marcado por los grandes incendios en León y Zamora, que llevaron a algunas asociaciones, como la de Córdoba, a pedir directamente que se pospusieran las peregrinaciones por seguridad. Aunque el foco no estaba en Burgos, la sensación de “Camino en llamas” y algunos tramos cortados en la zona leonesa del Francés generaron dudas entre muchos peregrinos internacionales, que no siempre distinguen bien provincias y mapas. Hubo quien pensó que “el Camino estaba cerrado en Castilla y León”, y eso se tradujo en cancelaciones de última hora o en cambios de ruta.
5. La eterna asignatura pendiente: promoción del tramo castellano
Los hospitaleros llevan años reclamando una promoción más potente y constante del Camino Francés a su paso por Castilla y León. Ya en 2024, en el artículo citado antes sobre el repunte otoñal en Burgos, varias voces criticaban la escasa visibilidad que se da a este tramo frente a otros destinos turísticos de la comunidad.
Paradójicamente, la Junta de Castilla y León está impulsando iniciativas muy interesantes, como el centro de documentación digital CAMINET en Carrión de los Condes o programas de apertura de monumentos en verano para que los peregrinos puedan visitar iglesias y patrimonio a lo largo del Camino Francés. El problema es que muchas de estas acciones no acaban de conectar con el gran público internacional que decide qué ruta hacer desde su casa, meses antes de llegar a España.
Voces desde los albergues burgaleses: preocupación y resistencia
En el entorno de Castrojeriz, la figura de Ovidio Campo y el histórico hospital de San Antón se ha convertido en símbolo de lo que está en juego. El albergue, uno de los iconos de la acogida tradicional, se vio obligado a cerrar en 2024 por riesgo de ruina en las ruinas del monasterio. La preocupación no es solo por un edificio: es por un modelo de hospitalidad muy vinculado al espíritu original del Camino.
En Hontanas, Belorado, Villamayor del Río, Hornillos o Rabé de las Calzadas, el mensaje se repite: veranos “pésimos”, con menos peregrinos de los esperados incluso en agosto, cuando se supone que los españoles están de vacaciones y los internacionales llenan las rutas más populares. En algunos albergues públicos y privados de la provincia, se ha pasado de llenar todas las camas a contar, en muchos días, con solo un puñado de huéspedes.
Sin embargo, también hay experiencias más optimistas: nuevos proyectos que, pese al contexto, han logrado funcionar bien gracias a un trato cercano, buena comunicación online y una propuesta clara para el peregrino. Ya en 2024, algunos albergues de Atapuerca o Castellanos de Castro contaban una primera temporada mejor de lo esperado, pese a la bajada general de afluencia.
Consejos prácticos si vas a hacer el Camino Francés por Burgos en verano
Si estás pensando en recorrer este tramo en julio o agosto, la buena noticia —para ti— es que la bajada de peregrinos puede jugar a tu favor: menos masificación, más tranquilidad y, en general, menos problemas para encontrar cama. Pero conviene tener en cuenta varios aspectos:
Madruga… de verdad
En la meseta no basta con salir “temprano”. Si hay ola de calor, lo razonable es estar caminando antes del amanecer y haber terminado la etapa a media mañana. Entre Burgos y Castrojeriz, por ejemplo, la ausencia de arbolado convierte las horas centrales del día en un auténtico horno.
Piensa las etapas con cabeza
No te obsesiones con “lo que marca la guía”. A veces compensa partir en dos una etapa oficial, combinar tramo a pie y transporte público o encadenar una etapa corta con otra algo más larga para evitar pasar las horas críticas de calor en medio de la nada. Páginas como la guía de albergues del Camino Francés de esta web te ayudarán a visualizar los recorridos y pueblos intermedios que te pueden resultar útiles.
Hidrátate y planifica las paradas
Lleva siempre más agua de la que crees que necesitas y no confíes en “ya habrá una fuente más adelante”. Consulta antes de salir qué pueblos encontrarás y dónde podrás parar a la sombra. En el tramo Burgos – Hornillos – Hontanas – Castrojeriz las distancias entre servicios pueden ser considerables.
No des por hecho que “sobran camas”
Aunque haya menos peregrinos, sigue habiendo noches puntuales de alta demanda. Además, el problema de las reservas múltiples hace que a veces los albergues parezcan llenos en las plataformas, pero luego tengan cama libre. Lo más sensato es combinar algo de planificación con flexibilidad: reservar cuando sea posible, pero también llamar directamente al albergue para confirmar.
Si quieres, puedes ver de un vistazo todos los albergues del Camino Francés que tienen reserva online.
Mira el contexto general: incendios y avisos oficiales
Antes de salir, conviene echar un ojo a la situación de incendios, especialmente en veranos como el de 2025, en que se han recomendado aplazamientos en algunos tramos del Camino. Las apps oficiales, las webs de emergencias y las asociaciones jacobeas son la referencia, más fiable que los rumores en redes sociales.
Un tramo duro… pero imprescindible para entender el Camino
Que el verano haya sido “malo” para los albergues no significa que el tramo de Burgos haya perdido su magia. Al contrario: caminar por los Montes de Oca en silencio, atravesar Atapuerca pensando en los miles de años de historia que guardan esas colinas, entrar en Burgos por el paseo del Arlanzón con la catedral esperándote o cruzar bajo los arcos de San Antón camino de Castrojeriz sigue siendo una experiencia que marca a cualquier peregrino.
Los veranos de 2024 y 2025 han dejado claro que el Camino Francés no es intocable: compite con otras rutas y depende mucho del equilibrio entre promoción, cuidado del paisaje y apoyo a los albergues de acogida tradicional. Pero precisamente por eso, elegir este tramo en un momento “bajo” puede ser una forma de apoyar a quienes llevan décadas sosteniendo la ruta en la meseta, cuando casi nadie miraba hacia allí.
Y si lo que buscas es tener bajo control todas las rutas, etapas y albergues para planificar con calma, tienes este resumen general de contenidos
FAQs — Preguntas frecuentes sobre el Camino Francés en Burgos en verano
Sí, sigue mereciendo la pena, pero conviene hacerlo con plena conciencia de lo que implica: calor intenso, pocos árboles y etapas largas. Si madrugas, planificas bien las jornadas y respetas tus límites, la experiencia puede ser incluso más auténtica, con menos masificación y más trato cercano con los hospitaleros. Para muchos peregrinos, cruzar la meseta castellana y llegar a Burgos, Hornillos, Hontanas o Castrojeriz se convierte en uno de los recuerdos más potentes de todo el Camino.¿Sigue mereciendo la pena hacer el Camino Francés por Burgos en verano?
Los testimonios de varios hospitaleros de la provincia hablan de descensos en torno al 30 % en julio y agosto respecto a veranos anteriores. No son datos oficiales de la estadística de la Catedral de Santiago, sino cifras manejadas por quienes están cada día abriendo y cerrando albergues, y que ven claramente menos movimiento en un tramo que hace pocos años se llenaba con facilidad.¿Es cierto que hay un 30% menos de peregrinos en Burgos en verano?
En general, sí: hay más margen para llegar sin reserva y encontrar cama, sobre todo fuera de los días punta. Sin embargo, el problema de las reservas múltiples hace que algunos albergues aparezcan llenos en las plataformas cuando en realidad acaban quedando camas libres. Lo más prudente es combinar reserva previa —especialmente en fines de semana o en etapas muy concurridas— con la costumbre de llamar directamente al albergue para confirmar la disponibilidad real.¿Es más fácil encontrar cama en los albergues de Burgos por esta bajada de peregrinos?
El tramo entre Burgos y la frontera con Palencia, especialmente las etapas Burgos – Hornillos del Camino, Hornillos – Hontanas y Hontanas – Castrojeriz, es de los más duros en verano: casi sin arbolado, con largos kilómetros entre pueblos y muy expuesto al sol. A esto se suman la subida al Alto de Mostelares al salir de Castrojeriz y algunos tramos anteriores en los Montes de Oca, que también pueden hacerse pesados cuando el termómetro se dispara.¿Qué tramo del Camino Francés en Burgos es más duro por el calor?
Lo fundamental es adaptar el plan: adelantar mucho la hora de salida, acortar etapas, considerar un día de descanso, usar transporte público en los tramos más expuestos y, si es necesario, cambiar de ruta o posponer la peregrinación. No merece la pena poner en riesgo la salud por cumplir un calendario. Mantente atento a los avisos oficiales, sobre todo si además hay riesgo de incendios, y no dudes en pedir consejo en los albergues o asociaciones jacobeas.¿Qué puedo hacer si me coincide una ola de calor en pleno Camino?
La forma más directa es muy sencilla: alojándote en ellos. Elegir albergues de acogida tradicional en pueblos como Belorado, Villafranca Montes de Oca, San Juan de Ortega, Rabé, Hornillos, Hontanas o Castrojeriz ayuda a sostener un modelo de hospitalidad que es parte esencial de la identidad del Camino. También puedes dejar valoraciones sinceras en internet, difundir sus proyectos en redes, participar en campañas de apoyo cuando surgen problemas —como el cierre temporal de San Antón— y, si te engancha el Camino, valorar algún día ser hospitalero voluntario.¿Cómo puedo apoyar a los albergues tradicionales del Camino Francés en Burgos?


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