Los cinco albergues de la Vía de Bayona han acogido este año a 300 peregrinos.

El de La Puebla de Arganzón es el que registra mayor demanda, con 135 pernoctaciones, mientras que en el Fernán González de Miranda únicamente han dormido 37 caminantes. Pese a su comodidad, la mayoría opta por hostales

La Puebla de Arganzón

79 kilómetros y 300 metros es la distancia que separa La Puebla de Arganzón de Monasterio de Rodilla, un trayecto que continúa hasta Burgos para enlazar con el Camino Francés y que, en distintas etapas, cada vez recorren más peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela. Si hasta hace apenas cinco años, la Vía de Bayona era casi una desconocida entre los caminantes, gracias al trabajo de una asociación mirandesa su recorrido se está haciendo muy popular, sobre todo entre los extranjeros ( franceses, alemanes e ingleses, fundamentalmente ) que llegan a España a través de Francia y luego continúan por el País Vasco.

En lo que va de año, 302 peregrinos se han alojado en los cinco albergues que existen a lo largo de estos casi 80 kilómetros. No obstante, la cifra de caminantes reales es mucho mayor, puesto que además de los albergues también existen posadas, hostales, pensiones e incluso hoteles, y no es fácil contabilizar la cifra exacta. El albergue con más visitantes es el primero que se haya en tierras burgalesas. Tras dejar la localidad alavesa de Villanueva de Oca, el peregrino llega a La Puebla de Arganzón, donde en lo que va de año se han hospedado 135 peregrinos.

Llegada a Miranda

Siguiendo la señalización del Camino, y en una siguiente etapa de 19 kilómetros, los carteles anuncian al caminante que se encuentra en Miranda. Aquí el peregrino tiene a su disposición las comodidades del albergue juvenil Fernán González, donde a su vez se encuentra la sede de la Asociación Amigos del Camino de Santiago de Miranda de Ebro, impulsora de esta ruta. La dirección del albergue reserva siempre cuatro camas para peregrinos y hasta hace escasos días 37 personas las han utilizado.

Pero el albergue no es el punto más frecuentado. En Miranda, por lo general, los caminantes optan por hospedarse en pensiones y hoteles. Las cifras hablan por sí solas: se han registrado un total de 102 pernoctaciones. El presidente de este colectivo, Andrés Terrazas, valora de forma positiva estas cifras y añade que si se tiene en cuenta el número de caminantes que han pasado por la ciudad (no solo los que se han alojado aquí) tienen contabilizados hasta 300. Hay que tener en cuenta que en 2010, que fue Año Jacobeo, se registraron 800 peregrinos en Miranda, una cifra realmente inimaginable hasta hace unos años y que invita al optimismo. «Este año, al no ser Jacobeo, se ha notado en general un bajón moderado de peregrinos, pero aquí no lo hemos notado. Estamos muy contentos con la aceptación que está teniendo», declara el presidente de la Asociación.

Rumbo a Pancorbo

Mochila al hombro, tras dejar Orón, Ameyugo y contemplar las ermitas de la Virgen del Camino o del Cristo de Barrio, el peregrino atraviesa el desfiladero y minutos después llega a Pancorbo, localidad donde en su albergue se han hospedado 32 personas. Una cantidad que suele verse superada por las pernoctaciones que se registran en los hostales situados a pie de carretera.

La tercera etapa de nuestro recorrido por la Vía de Bayona que se localiza en terreno burgalés nos lleva hasta Briviesca. 23,4 kilómetros separan ambas localidades, guiando al peregrino a través de las llanuras de La Bureba. Zuñeda, Grisaleña y Cameno son las localidades que atravesamos hasta llegar a nuestro siguiente destino, la capital burebana, en cuyo albergue se han hospedado 57 peregrinos. Otros 22 eligieron sus posadas y pensiones. Terrazas considera que este albergue ha registrado «un pequeño bajón» comparándolo con las cifras de años anteriores. Lo achaca a que cada más peregrinos se desplazan en bicicleta y no es tan habitual que hagan parada en Briviesca como en otros puntos. Este medio de transporte está ahora en alza, hasta tal punto que las personas que se dirigen por esta ruta a Santiago utilizando las dos ruedas superan ya a las que lo hacen caminando.

La última etapa de nuestro camino, antes de llegar a la capital burgalesa es la que separa Briviesca de Monasterio de Rodilla. Tras caminar otros 19,8 kilómetros el peregrino busca comida y descanso en su albergue, que también registra muy buena aceptación, con 41 peregrinos. Según detalla Terrazas, hay quien opta por alojarse en el hostal de La Brújula, situado al pie de la carretera Nacional I. La previsión es que dentro de unos meses aquellos que lo deseen puedan descansar también en otro albergue que se desea abrir en Quintanavides, cinco kilómetros antes de llegar a Monasterio de Rodilla. Terrazas considera que el número actual de albergues es correcto. Existe uno cada 20 kilómetros y «es más que suficiente teniendo en cuenta los peregrinos que pasan por aquí»

Fuente:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba