Pola de Siero, posada de peregrinos

El albergue sierense, abierto en junio de 2010, ha hospedado ya a casi 1.200 caminantes, la mitad de ellos este año, con mayor afluencia a partir de mayo

El peregrino austriaco Willi Holzbaumer, a las puertas del albergue poleso. franco torre
El peregrino austriaco Willi Holzbaumer, a las puertas del albergue poleso. franco torre

El albergue de Pola de Siero ya cuenta a los peregrinos por números de cuatro cifras. El establecimiento, regentado por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Siero, Noreña y Sariego e inaugurado el 5 de junio de 2010, ya ha hospedado a 1.174 caminantes en ruta hacia Santiago y, a pesar de que el presente no es un año jacobeo, mantiene un envidiable volumen de actividad, con un total de 572 viajeros atendidos en lo que va de año.

Los primeros peregrinos que se hospedaron en el albergue poleso fueron el valenciano José Ramón Minguet y la coreana Jin Kyeung Park, quienes pernoctaron en el establecimiento poleso del 6 al 7 de junio de 2010. A final de año, el albergue alcanzó la cifra de 602 viajeros, un número muy estimable teniendo en cuenta que el establecimiento se abrió al final del primer semestre y que no figuraba en las guías de viaje del Camino de Santiago que los peregrinos consultan.

Este segundo año estuvo marcado por una escasa actividad durante los primeros meses, concretamente hasta mediados de mayo, cuando la pernocta en el albergue del ciudadano suizo Ratimir Despotovic sumó el hospedaje número cien. A partir de ese momento, se disparó la llegada de caminantes. En apenas dos meses y medio llegaron a la Pola 300 peregrinos en ruta hacia Santiago, muchos de ellos formando grupos. El 26 de julio se inscribió en el albergue el vizcaíno Rogelio Rial, el peregrino número 1.000 desde la apertura.

Para quienes hacen el Camino de Santiago, la de la Pola es una escala propicia en el tránsito por Asturias, debido a su cercanía con Oviedo y a las propias bondades del albergue, que difunden los propios peregrinos a quienes les siguen. «Está genial, muy bien cuidado y las instalaciones son muy cómodas. Y que tenga jardín es un lujo», explica el valenciano Juan Ramón Ruiz, quien, además, es hospitalario voluntario. Aunque ya hizo el Camino en otra ocasión, Ruiz ha reiniciado la ruta este año, con más calma, para visitar lugares que no recorrió en su primera peregrinación, como Valdediós. Con más prisa pasaba el ciudadano austriaco Willi Holzbaumer, quien celebró las bondades del establecimiento.

Fuente: http://www.lne.es/centro/2011/08/16/pola-siero-posada-peregrinos/1116719.html

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