Los nidos con sello peregrino y colaboración alemana que se encuentran en Fuenterroble

Nidos y refugios de madera para insectos, aves y murciélagos
Nidos y refugios de madera para insectos, aves y murciélagos

El albergue de peregrinos de Fuenterroble de Salvatierra mantiene sus puertas abiertas pese a que las limitaciones de movilidad entre comunidades autónomas impide la llegada de peregrinos procedentes desde Extremadura. Pese a ello, no se ha paralizado en ningún momento de esta pandemia y ha seguido trabajando en mejorar sus instalaciones y en llevar a cabo iniciativas en apoyo de otras personas y colectivos.

Una de ellas es el proyecto de creación de nidos y refugios de madera para insectos, aves y murciélagos que se realizan en las instalaciones del albergue con destino a Alemania, tal y como ha recordado recientemente el padre Blas Rodríguez, responsable del albergue-casa parroquial y presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago (Acasan).

Recuerda que los nidos se están realizando para la ONG alemana Nabu, organización ecologista que dedica su labor a la protección de la biodiversidad en proyectos colaborativos a nivel mundial. El albergue colabora con la organización a través del proyecto de señalización de los caminos a Santiago y, en concreto la Vía de la Plata, con estos nidos que son elaborados con madera y materiales reciclados.

La relación comenzó en 2018 cuando el alemán Carl-Heinz Jung, un amante de la naturaleza, ayudó a crear el taller de carpintería con el envío de un camión lleno de material y herramientas, que ha permitido desde entonces crear decenas de refugios para los insectos, las aves y los murciélagos. Se trata de una medida que permite unificar la promoción de la Vía de la Plata y su espíritu peregrino con la difusión y defensa del medio ambiente.

La pandemia ha hecho posible que, durante el primer estado de alarma, con cerca de una quincena de personas residiendo en el albergue, pudieran impulsar la construcción de estos refugios que sirven, además, como señalización del itinerario, ya que llevan también la concha peregrina. Pero no quedó ahí la cosa, ya que también se trabajó en el acondicionamiento de los carros peregrinos con los que cuenta el albergue y a los que no los vino mal una mano de mantenimiento. En lugar de salir por los caminos peregrinos, siguen en el recinto en espera de la llegada de tiempos mejores para poder recorrer, de nuevo, caminos por España y el extranjero.

Leído en La Gaceta de Salamanca

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