Exigen intervención en el convento San Antón de Castrojeriz, emblema del Camino de Santiago en Burgos

Convento de San Antón, Burgos (Etapa de Hornillos del Camino a Castrojeriz) :: Albergues del Camino de Santiago
Convento de San Antón

La Fundación San Antón exige a la Junta ayuda para restaurar el convento, en Castrojeriz, tras 14 años sin preocuparse de uno de los monumentos emblema del Camino Francés

El presidente de la Fundación San Antón, Ovidio Campo, exige a la Junta de Castilla y León ayuda para conservar y restaurar las ruinas de este convento, ubicado en Castrojeriz, uno de los monumentos y albergues más entrañables y significativos del Camino de Santiago Francés, después de 14 años «sin que nadie se haya preocupado de este bien patrimonial, ni de quienes lo gestionan».

Así lo pone de manifiesto en una carta que el propio Ovidio Campo ha remitido a la Consejería de Cultura, a la que recuerda que la Ley de Patrimonio Cultural recoge que es deber «esencial» de la Junta, reforzado en el caso de los «bienes más relevantes», no solo garantizar su conservación y enriquecimiento, sino también fomentar el acceso de los ciudadanos a estos bienes.

«Por mucho que no actúe, que nos olvide, las piedras seguirán cayendo y las volveremos a levantar seguramente sin su ayuda, ni de esa Consejería, insensible a este monumento y a los problemas reales del Camino de Santiago. Podrán seguir hablando en las Cortes, en Intur, en salones culturales de la riqueza de Castilla y León, a unque las piedras continúen cayendo, pero se les debería caer la cara de vergüenza, cuando en sus promociones turísticas utilizan las ruinas del convento de San Antón de Castrojeriz, como reclamo turístico y patrimonial de Castilla y León», denuncia.

«Desde el año 2002 que abrimos las ruinas del convento de San Antón en Castrojeriz al público y a los peregrinos, sin obligación alguna, ninguna institución nos ha prestado ningún tipo de ayuda, ni económica, ni humana», denuncia. «Lo mantenemos a base de los donativos que dejan los visitantes y los peregrinos y del trabajo desinteresado de hospitaleros» por apoyar un albergue por el que cada año pasan a visitar las ruinas más de 30.000 personas y acoge a más de 1.000 peregrinos, pese a disponer tan sólo de 12 camas, y a los que se les ofrece alojamiento, cena y desayuno, sin coste alguno.

«Preguntamos, ¿todo esto no es motivo, más que suficiente, para las administraciones, en este caso la Junta de Castilla y León, nos ayuden a mejorar la imagen de las ruinas, su consolidación y restauración ?. Estamos hablando de uno de los monumentos y de los albergues para peregrinos, más entrañables y significativos de todo el Camino Francés, de Roncesvalles a Santiago de Compostela», incide el presidente de la Fundación San Antón.

La Diputación de Burgos se encargó, en 2004, de la consolidación de la ruinas del convento, con la ayuda de la Asociación de Desarrollo Rural (Adeco-Camino). Además, en 2007 la Junta de Castilla y León, «sin solicitarlo, pero consciente del valor, la necesidad y la importancia que tenían esas ruinas», invirtió 300.000 euros en restaurarlas. «Y se acabó. Han pasado 14 años y nadie, absolutamente nadie, se ha preocupado, como se encuentran esas ruinas y menos, como nos encontramos nosotros».

Campo denuncia que se ha entrado en una dinámica en la que «la Consejería de Cultura desconoce, no sabe, evade o no quiere definir, ni de palabra, ni con actos, si las ruinas del convento de San Antón en Castrojeriz son parte del Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León».

En este sentido, y tras tres años de legislatura, quizá «el director general de Patrimonio de la Junta tiene dudas, que pena para él, se termina la legislatura». «Tuvimos una conversación hace un mes con usted y no hay fondos, ni europeos, ni españoles ni esos 100 millones que anunció el consejero de Cultura en las Cortes, para invertir en patrimonio de Castilla y León. No existimos; el antiguo convento de San Antón no forma parte de ese patrimonio que enriquece nuestra historia, nuestro pasado y es parte del futuro de nuestra comunidad. Y cuando un bien cultural y patrimonial no existe, las piedras se caen, los muros se llenan de raíces y el abandono hace que se pierda la identidad de las ruinas», denuncia.

Si bien, recuerda: «En la conversación le preocupó que cobrásemos un euro al visitante, cuando esto no lo hacemos, ni se cobra a nadie, ni se va a cobrar, esto se mantiene con donativos anónimos y con unos patronos que sin ayudas, ni palmeros, luchan para que esto continúe a pesar de su desinterés».

«Ante esto, los caminantes se preguntan: ¿vale la pena afanarse durante siglos a la duda, que crece por sí misma, en todas las cabezas inteligentes, si las ruinas del convento de San Antón, es patrimonio cultural o no? Los que formamos parte del Camino de Santiago, los que no necesitamos una dirección general, los que no damos conferencias en las Cortes para explicar lo que es y no es patrimonio cultural, no necesitamos más que mirar las ruinas y contemplarlas», concluye Campo en la misiva.

Leído en Burgos Conecta

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