Un albergue sin horarios

Albergue Casa de Jesús, Villar de Mazarife, León - Camino Francés :: Albergues del Camino de Santiago
Albergue Casa de Jesús, Villar de Mazarife

Jesús García y Yolanda Cantón abrieron hace 15 años “casi por obligación” la Casa de Jesús de Villar de Mazarife (León), un gran inmueble con las paredes llenas de dibujos de los peregrinos

Lo primero que llama la atención del que entra por primera vez en el albergue Casa de Jesús de Villar de Mazarife (León) son los cientos de dibujos de los más variados estilos que llenan todos los rincones de la gran casa en la que está ubicado.

Son las ‘huellas’ que han ido dejando tras de sí peregrinos de todo el mundo, algunas auténticas obras de arte. “Acabamos de pintar el patio y se han borrado muchos dibujos, pero ya dejarán más”, señala el matrimonio formado por Jesús García y Yolanda Cantón mientras muestra al visitante algunas de las composiciones más llamativas.

Hace 15 años, ambos decidieron lanzarse a la aventura de abrir un albergue para los caminantes “casi por obligación”.

En 1993, la variante de la ruta jacobea entre la Virgen del Camino y Hospital de Órbigo que pasa por Villar de Mazarife obtuvo la consideración de vía oficial, lo que provocó que empezaran a pasar peregrinos.

Entonces no existía ningún albergue en todo el tramo y los romeros dormían en el salón parroquial de Villar. Un buen día, el párroco “se cansó” y los peregrinos se encontraron con que no tenían un lugar donde descansar. Jesús explica que él era el alcalde pedáneo y que, “obligado un poco por las circunstancias”, empezó a acogerlos en una vieja casa de sus abuelos que se encontraba en “muy malas condiciones” porque llevaba muchos años deshabitada.

Poco a poco, se fue incrementando la presencia de caminantes y, al mismo tiempo, Jesús y Yolanda fueron rehabilitando la casona, que en la actualidad cuenta con unas magníficas instalaciones.

Con capacidad para 60 personas, dispone de 12 habitaciones (una de seis plazas y el resto de cuatro y dos), cocina, comedor y sala para internet. Además, los peregrinos tienen a su disposición tres espacios muy especiales donde recuperar fuerzas: un patio interior, una galería con techo de madera en la planta superior y, sobre todo, un jardín de 700 metros cuadrados con una pequeña piscina.

Y cada año siguen introduciendo mejoras. Este verano van a abrir una gran habitación en el jardín con diez plazas, pensada para que la puedan usar grupos, y en estos momentos están realizando obras para instalar un chiringuito en el patio para dar comidas y también quieren poner otro pequeño chiringuito y una barbacoa en el jardín.

Jesús compatibiliza la atención a los peregrinos con la agricultura, por lo que la que pasa más tiempo en el albergue es Yolanda. “Estamos aquí todos los días desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche”, señala hospitalera, quien reconoce que “hay días que estás cansado porque trabajas de lunes a lunes y tienes que estar siempre pendiente”, a lo que Jesús apostilla que “llega un momento en el que recibir a tanta gente y tan diferente te absorbe mucho; lo que empezó siendo un hobby ahora te puede saturar”.

Por eso, los dos lo tienen claro: “Para tener un albergue, lo primero es que te tiene que gustar; si no, es mejor que cierres la puerta”, aseguran. En su caso, el balance de quince años al pie del Camino es satisfactorio. “Te aporta mucho, estamos satisfechos”, señala el matrimonio, convencido de que “si no te engancha, no sigues” y de que lo más importante es dar un buen trato a los romeros.

Jesús, junto a uno de los dibujos realizados por los peregrinos en el albergue.
Jesús, junto a uno de los dibujos realizados por los peregrinos en el albergue.

Respeto

Siempre con una sonrisa para todo el que llega, Jesús y Yolanda explican que la única norma que existe dentro de su alojamiento es “el respeto”. “Éste es un albergue un poco atípico porque no tenemos horarios ni normas. Funciona diferente a otros, aquí los peregrinos tienen libertad para entrar y para salir. Creemos que entre más normas pones es peor”, afirman.

De hecho, hay caminantes que se quedan más de un día, como Noelia, una chica alemana de padres españoles que llegó hace dos años “con una tendinitis tremenda” y estuvo diez días en Villar de Mazarife hasta que se recuperó del todo. “Para nosotros, el que llega entra y, si no hay sitio y se quieren quedar igual, les buscamos un rincón y les ponemos un colchón”, apostillan.

Mientras Jesús asegura que el Camino de Santiago es “una droga, en el buen sentido de la palabra, para la gente porque engancha”, Yolanda relata su primera experiencia como peregrina.

Explica que el año pasado salió de su albergue y llegó caminando a Santiago de Compostela. “Mira que yo estoy harta del Camino y me emocioné al llegar a Santiago, empecé a llorar porque lo tenía en mente hace mucho tiempo y no pensaba que pudiera conseguirlo”, rememora la hospitalera.

Por eso, anima a todo el mundo a vivir “una experiencia genial” que ella quiere repetir este año. “Si me dejan escaparme quince días quiero ir de Saint-Jean-Pied-de-Port hasta donde llegue”, comenta Yolanda, convencida de que la ruta jacobea la “puede hacer cualquiera” (“yo el único deporte que practico es el ‘sofing’”, bromea), pero que “cada uno debe fijarse sus kilómetros diarios”. “El Camino no es duro, lo hace duro la gente”, concluye.

Una imagen del patio de este albergue leonés. (Foto: Rubén Cacho)
Una imagen del patio de este albergue leonés. (Foto: Rubén Cacho)

Fuente: leonoticias.com

3 comentarios en “Un albergue sin horarios”

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  2. Como andan, este sitio es increible. Es alentador encontrar esto en la web. Sigan trabajando con esta calidad. Hasta pronto

  3. Para quién tenga dudas, os recomendamos este albergue de Villar de Mazarife, por anecdótico, por sus dibujos y dedicatorias en las paredes, porque sus hospitaleros son el no va más de la amabilidad y la cercanía, porque allí conocimos a la gente que nos acompañó gran parte del camino, y porque fue el mejor albergue de todo el camino, con diferencia. Somos los sevillanos y jiennenses que pasaron en Agosto pasado, los que dibujamos la Catedral de León y el olivo. Abrazos, Jesús, Yolanda e hija.

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