Camino de Fisterra y Muxía, el mejor epílogo de la aventura jacobea

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Faro de Fisterra

Compostela no es la meta final para muchos peregrinos, que no se dan por satisfechos en su andadura hasta que no completan el llamado “epílogo” del Camino de Santiago

Es un Camino en sí mismo, pero también puede enlazar con todos los Caminos. El llamado Camino de Fisterra y Muxía es el broche final que algunos peregrinos ponen a la caminata jacobea, alargando su odisea hasta 89 kilómetros más a pie y hasta 4 etapas para llegar a su destino. 

¿Por qué Fisterra y Muxía se consideran el fin del Camino?

Sin duda, la ciudad de Santiago es la capital religiosa y espiritual del Camino y rendir culto a las reliquias del Apóstol es uno de los propósitos de los miles de caminantes que cada año se calzan las botas para peregrinar hasta Compostela.

Costa da Morte, además, añade un plus de misticismo, legado por celtas y romanos que cada atardecer contemplaban con asombro como el sol era engullido por el inmenso océano en el Cabo Fisterra, al que denominaron “finis terrae”. El mito ya estaba servido y hoy Fisterra destaca como uno de los lugares de culto del Camino de Santiago.

Lo mismo sucede con Muxía y su Santuario da Virxe da Barca, un enclave mágico rodeado de leyendas, desde sus piedras con poderes curativos si se las “abala” (Pedra de Abalar) o si se pasa bajo ellas (Pedra dos Cadrís). Son los restos de la barca pétrea que trasladó a la Virgen María hasta Muxía en su propósito de animar al Apóstol Santiago a seguir evangelizando la zona.

La historia cultural de Muxía está íntimamente vinculada al santuario, que ha convertido a Muxía en uno de los centros de peregrinación más importante de Galicia, además de atraer cada vez más turismo a este bello enclave de Costa da Morte. A eso contribuye también la romería dedicada a la Virxe da Barca, que cada mes de septiembre se celebra en el templo, con procesión incluida.

Camino de Fisterra y Muxía: el epílogo

Al ser un trayecto opcional del Camino de Santiago y a pesar de ser considerado Camino en sí mismo, el recorrido desde Santiago a Fisterra-Muxía se conoce popularmente como “el epílogo”.

Se compone de tres completas etapas para llegar a Fisterra o bien a Muxía, ya que en este punto cada peregrino decide a qué población de Costa da Morte dirigirse. La mayoría visitan las dos, que se encuentran a poca distancia la una de la otra, completando una cuarta etapa que les conducirá desde Cabo Fisterra al Santuario da Virxe da Barca o viceversa.

Es este periplo final los peregrinos salen de Santiago para completar su primera etapa con destino Negreira, cruzando las afueras de la ciudad compostelana y el Sar y ascendiendo por robledales que se alternan con tramos de asfalto. La etapa cruza por distintas aldeas entre las que destaca la pequeña A Ponte Maceira, considerada uno de los Pueblos más bonitos de España, que atraviesa el Ponte Vello y dispone de un conjunto etnográfico de excepcional valor.

La segunda fase de este Camino de Fisterra y Muxía se endurece con 33,4 kilómetros desde la cuenca del río Tambre a la del Xallas, pasando por tramos boscosos, cruzando Mazaricos y pisando bastante asfalto, aunque también permite disfrutar del embalse da Fervenza y lugares tan bonitos como Olveiroa. 

En su tercera etapa vamos camino del mar hacia Fisterra o bien hacia Muxía según elección, entrando en la primera a través del amplio y espectacular arenal de Langosteira, que lleva hacia el pueblo y después al faro en casi 35 kilómetros de andadura. Algo menos, 32,5 kilómetros de travesía a pie esperan al peregrino que se dirige a Muxía, por campos y sembrados, subidas y bajadas, que desembocan en la Playa de Espiñeirido, casi a las puertas de la villa marinera y de Punta da Barca, el afilado cabo que acoge su santuario.

Ahora sí, es momento de colgar las botas y de soñar con el próximo Camino. Porque quien hace recorre la ruta compostelana y conecta con la experiencia vital que supone, siempre repite.

Leído en Quincemil

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