El albergue de la Pola suma peregrinos que huyen del bullicio de la ruta costera

La Casona de San Miguel lleva contabilizados este año 753 usuarios, cerca ya de los datos previos al covid y con presencia creciente de extranjeros

Dos peregrinos, descansando en el albergue de la Pola. | L. P.
Dos peregrinos, descansando en el albergue de la Pola. | L. P.

El albergue de peregrinos Casona de San Miguel de la Pola, gestionado por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Siero, Noreña y Sariego, está viviendo su particular resurgimiento después de la época de pandemia. Y no sólo en número de pernoctaciones, que empiezan a asemejarse a las de años de antes del covid.

En estos meses los gestores del establecimiento están percibiendo que se sitúa entre las paradas preferidas de los viajeros en su ruta hacia Santiago de Compostela, lejos de la saturación que vive el Camino en su tránsito por la costa.

Y esto es algo de lo que Manuel Jesús Samartino, presidente de la asociación, se muestra especialmente satisfecho en esta primera parte del año, en la que a falta de cerrar los últimos datos de julio, ya se han registrado 753 peregrinos. Una cifra nada desdeñable tras dos años de parón y que hace prever que las cifras a final de año serán muy positivas. No en vano, aún faltan los meses de agosto, septiembre y octubre, más favorables para cubrir la ruta jacobea lejos de las olas de calor de lo más duro del estío.

“Aquí encuentran el verdadero Camino, sin prisas y sin agobios”, afirma Jesús Samartino

El sentir general de los peregrinos es que “la etapa que finaliza en Pola de Siero es la primera del Camino del Norte donde encuentran el verdadero Camino de Santiago. Es decir, el Camino sin prisas, sin agobios, y sin problemas de alojamiento“, reflexiona Samartino.

Muchos peregrinos desconocen España, especialmente el Norte, y por tanto “no saben que la Cornisa Cantábrica tiene gran potencial turístico y ese factor influye en las necesidades del peregrino”, abunda el responsable de la Casona de San Miguel. Por eso, cada vez son más los peregrinos que intentan reservar plaza para no tener problemas de alojamiento, como los que viven en otras partes del Camino más saturadas por la coincidencia de peregrinos y turistas.

Explica Samartino que en una llamada recibida esta misma semana por parte de un peregrino francés “su definición de la situación era de desesperación al comprobar las dificultades que tenía para poder realizar el Camino de Santiago del Norte en condiciones de peregrino sin tener que utilizar alojamientos destinados al turismo en general con los precios tan elevados en estas fechas estivales”.

De tal manera, añade Samartino, el galo “no se podía creer que en nuestra conversación telefónica sobre el itinerario hacia Oviedo iba a encontrar el verdadero Camino de Santiago que estaba buscando desde que llegó a España y que estaba a punto de abandonar. Este es un sentir generalizado en los peregrinos que llegan a nuestro albergue Casona de San Miguel de Pola de Siero, donde encuentran esa acogida que buscan en su ruta hacia Santiago”, asegura Manuel Jesús Samartino.

En lo que va de año, sigue siendo muy numeroso el peregrino extranjero, a la espera de que los caminantes nacionales hagan su presencia en la fase final del verano. Los orígenes de quienes pernoctan en la Pola se van ampliando. Samartino enumera naciones como Nueva Zelanda, China, Taiwán, Rusia o Filipinas como punto de origen de algunos de los visitantes que están acogiendo en las últimas semanas.

En cuanto a los números de pernoctas en el albergue poleso hasta ahora son los esperados. “Es un crecimiento sostenido sin saturar el Camino, que es lo que quiere el peregrino que huye de la masificación de la ruta que ya empieza a notar en zonas anteriores más costeras y turísticas”, insiste el responsable de la Casona, quien valora la atención cuidada y la generación de un espacio de reposo y descanso por encima de las grandes aglomeraciones.

Leído en La Nueva España

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