Guía para los principiantes: todo lo que debes de saber sobre el Camino a Santiago

El botafumeiro en la Catedral de Santiago.
El botafumeiro en la Catedral de Santiago.

Once años hemos tenido que esperar para celebrar este Año Santo. Muchos peregrinos se preparan para realizar este viaje por primera vez. Les explicamos algunas cosas que deben saber antes de partir.

Para quienes realizan por primera vez el Camino de Santiago todo son interrogantes. Han oído hablar de esta experiencia pero hay muchos conceptos, ritos y símbolos en estas etapas que les resultan confusos. Resolvemos algunos de las dudas para lo no iniciados.

Año Santo

El Año Santo o Año Jubilar Compostelano es aquel en el que la festividad de Santiago cae en domingo. Siguen un ciclo fijo que se repite cada, 6, 5, 6 y 11 años. Es un tiempo en el que la Iglesia concede singulares gracias espirituales a los fieles, pero para ello debe cumplir determinados ritos.

Como hecho excepcional la Santa Sede aprobó una prórroga especial que prolonga el Año Santo hasta 2022.

La Puerta del Perdón

La apertura de la Puerta del Perdón marca el inicio del Año Santo. Es una ceremonia que se realiza en la tarde del 31 de diciembre.

El encargado de abrirla es el arzobispo de Santiago que lo hace dando tres golpes con un martillo de plata sobre un muro de lajas realizado para la ocasión y que se desmorona solo.

Este año no hubo muro de piedra por la situación especial de covid y para no dañar el renovado templo compostelano.

Jubileo

Para ganar el Jubileo hay que cumplir tres ritos.

En primer lugar, visitar la tumba del Apóstol y rezar una oración. En segundo lugar recibir el sacramento de la confesión. Y por último recibir la Comunión.

La Iglesia recuerda que el Jubileo y la peregrinación no están vinculadas necesariamente con la Compostela. Se puede ganar el Jubileo viajando por cualquier medio y es posible recibir la Compostela sin ganar el Jubileo.

La Compostela

La Compostela constituye un certificado que se expide como reconocimiento de la Iglesia por haber peregrinado hasta Santiago en señal de devoción al Apóstol Santiago.

Los peregrinos deben cumplir varios requisitos. Realizar el camino por motivos religiosos o espirituales. Caminar al menos 100 kilómetros a pie o a caballo, o recorrer 200 en bicicleta.

El peregrino debe ir sellando la credencial de peregrino al menos al inicio de cada etapa y al  final de ella para poder conseguir la Compostela. Lo puede hacer en albergues, monasterios, iglesias y multitud de locales que se encuentran en el recorrido.

Los Caminos

El peregrino tiene multitud de opciones para llegar a Santiago. En estos momentos están identificados y con una afluencia más o menos regular, 32 caminos jacobeos, a los que hay que añadir los dos ramales al inicio del Camino Francés en España.

Así se recoge en un minucioso y clarificador Mapa de los Caminos de Santiago publicado por la Federación de Asociaciones de Amigos del Camino.

La concha o vieira

El camino está señalado a menudo con una concha o vieira. La vieira ya aparece citada, como símbolo jacobeo, en el propio Códice Calixtino, en el siglo XII.

La concha de este preciado molusco se tornó en símbolo del Camino. En su origen era un premio por haber concluido con éxito el peregrinaje y prueba única de ello, pues su venta estaba prohibida en otros lugares que no fuesen Santiago.

Las flechas amarillas

El origen de las flechas amarillas para señalizar el camino fue una iniciativa de Elías Valiña Sampedro (Sarria, 1929-1989), conocido como O cura do Cebreiro.

En el año 1984 inició la señalización de la ruta desde Francia.

La elección del color amarillo se debe, al parecer, de un sobrante de pinturas que le ofrecieron algunos trabajadores de carreteras con los que tenía amistad.

Pórtico de la Gloria

Los peregrinos que se encuentran en la fachada de la Plaza de Obradoiro tienen ante sí una joya del Barroco español. Atravesando las puertas de este antiguo templo, se introducen en el interior de la catedral.

Lo primero que encontrarán será el Pórtico de la Gloria. Antiguamente los peregrinos realizaban dos rituales, aunque actualmente están prohibidos.

El primero consistía en dar tres pequeños cabezazos contra el Santo dos Croques, que representa al Maestro Mateo, cuyo objetivo era la transmisión de su sabiduría y conocimiento. El otro ritual, igualmente prohibido, era apoyar la mano en el parteluz, que plasma el árbol genealógico de Cristo y termina con la figura del Apóstol.

Abrazar al Apóstol

Manda la tradición que los peregrinos deben visitar el sepulcro y cumplan el ritual de abrazar la estatua por detrás.

No fue hasta el siglo XIX cuando se llevó a cabo la recuperación del cuerpo del Apóstol, que desde entonces se encuentra situado en la Cripta Apostólica, situada bajo el camarín. Colocado en una urna de plata realizada con motivos románicos y acompañado de los de sus discípulos Atanasio y Teodoro.

Antes de bajar a la Cripta Apostólica, que en ningún caso se debe confundir con la cripta románica, hay que pasar por el Altar Mayor de la iglesia. Es aquí donde se encuentra la imagen policromada del siglo XIII que representa al Apóstol  y que los peregrinos abrazan con devoción.

Misa del Peregrino

Se celebra a las doce del mediodía y en ella se da la bienvenida a todos los peregrinos que han llegado a la tumba del Apóstol Santiago. Se lee una lista con los nombres de todos los que han llegado el día anterior.

Botafumeiro

Se trata del incensario más famoso y grande del mundo. La Catedral tiene dos, uno de plata y otro de latón bañado en plata. Tiene una altura de metro y medio y pesa 54  kilos.

El botafumeiro se amarra a una gruesa cuerda de unos 60 metros que, a su vez, se hace pasar por un entramado de hierro situado en el cimborrio de la catedral, a 22 metros de altura.

Llega a alcanzar una velocidad de 68 km/h y un ángulo máximo de 82º, aunque por mucho que se tire de él está calculado para que nunca pueda chocar con el techo, del que apenas queda a un metro en cada uno de sus vuelos en los extremos.

Nuevo comienzo en Fisterra

Antes de su regreso a casa son muchos los viajeros que deciden proseguir el camino hasta Fisterra. Cuando llegan a este lugar queman sus pertenencias o se bañan desnudos en las frías aguas del Atlántico. Es un signo de purificación y renovación, dejando atrás un modelo de vida e iniciando otro nuevo.

Leído en La Región

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